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¿Sirve de algo jugar como nunca si vamos a perder como siempre?

  • Foto del escritor: JULIO CÉSAR CASTILLO ALCALÁ
    JULIO CÉSAR CASTILLO ALCALÁ
  • hace 2 días
  • 6 min de lectura

César Castillo Alcalá


Hace una semana el país se encontraba festejando; por primera vez desde hace 40 años la Selección Mexicana lograba ganar un partido de eliminación directa en el Mundial. 


Fue una fiesta nacional a gran escala. Las calles se pintaron de verde por los miles de aficionados que con mucho orgullo portaban la playera del "tricolor", de blanco por todas las latas de espuma que se gastaron en la celebración, y del rojo presente en todas las banderas, cornetas, capas impermeables, etcétera.


Aquél día parecía que la fiesta nunca terminaría, y realmente había motivos para pensarlo. La Selección Mexicana había dominando completamente con su fútbol a la Selección de Ecuador en el partido de dieciseisavos de final.


Todas las piezas que puso Javier Aguirre funcionaron a la perfección y el planteamiento del partido permitió que México definiera el encuentro en el primer tiempo con un gol de Julián Quiñones al minuto 22', y uno de Raúl Jiménez al minuto 31'.


Para el segundo tiempo, el conjunto ecuatoriano tuvo sus primeros acercamientos al arco de Rangel pero todos sus esfuerzos fueron en vano; el resultado final fue un contundente 2-0.


Lo que yo no entendí después del partido fue si la escuadra nacional salió del estadio con la confianza y la moral alta, o si salieron pensando que el trabajo ya estaba hecho.


Desde que empezó el Mundial yo me preguntaba cuál era la meta ahora, ¿El quinto partido o los cuartos de final?


De cualquier forma ese objetivo siempre me ha parecido conformista y el enfrentamiento de octavos de final contra Inglaterra lo confirmó.


México preparó el partido pensando que su mayor logro era derrotar a los ingleses, mientras que ellos por su parte ya pensaban en una posible semifinal contra Argentina o Suiza, y considerando que del otro lado de la llave los finalistas podrían ser España o Francia.


Este mundial estuvo rodeado de una campaña mediática grandísima: ¿Y si sí...?


En estos días se sintió un ambiente de unión y celebración como nunca antes lo había visto.


No sé si en el Mundial de 1970 o el de 1986 el ambiente fue así, pero lo que vi estas semanas no tiene comparación alguna. 


Puedo asegurar que esa famosa pregunta estuvo presente en la cabeza de todos los mexicanos por lo menos una vez.


¿Y si México si logra ser campeón esta vez?


En aspectos generales, México tenía puntos a su favor, el más evidente fue que jugó 4 de 5 partidos en el Estadio Ciudad de México, otro punto es que los convocados daban una sensación de seguridad que hace años no se sentía y llegó un ansiado relevo generacional. Había dudas pero parecía que tenían una base sólida para competir al más alto nivel. Y previo al partido también tenían estadísticas favorables, como el hecho de haber ganado sus 4 enfrentamientos previos sin haber recibido gol, o los metros sobre el nivel del mar que podían influir en el rendimiento de los europeos.


Una actuación que dejó mucho que desear


El pasado domingo a las 7 de la noche (hora local) daba inicio el que probablemente fue el partido más importante de la Selección Nacional en los últimos años. 


Como contexto general, el Mundial de 1986 fue la última edición en la que México pudo ganar un partido de eliminatorias (vencieron a Bulgaria 2-0), y desde el Mundial de Estados Unidos en 1994 el "tricolor" había alcanzado la ronda de octavos de final (a excepción de Qatar 2022, cuando quedaron eliminados en fase de grupos).


Con esto quiero establecer que para el conjunto nacional es "común" que su participación en el torneo se acabe en el cuarto partido.


Hoy no quiero hablar sobre lo que pasó en el enfrentamiento, hoy quiero dar mi opinión de lo que tuvo que haber pasado para que México pudiera clasificar.


No es posible que con un jugador de más y con el rival exhausto no puedan anotar un gol, y la culpa es de Javier Aguirre.


Para empezar, los 11 jugadores que mandó al inicio no estaban en condiciones para jugar un partido con ese ritmo. César Montes por ejemplo tuvo molestias durante toda la primera mitad, y si ya habían notado que el defensor tenía problemas físicos entonces habría sido mucho más inteligente alinear a Edson Álvarez desde el inicio. Hacer el cambio al 45' le quitó la posibilidad de hacer otra sustitución diferencial cuando el partido lo necesitaba. Además, Álvarez entró sin ritmo, fue responsable de perder la marca muchas veces y perder balones a la espalda. Contra Corea tuvo una actuación excepcional, pero no está para los grandes partidos; para mí su ciclo en México ya debería de haber terminado.


Hablando de los cambios, cada vez que el técnico sustituía a algún jugador, el planteamiento cambiaba completamente. Se vio en los tres partidos de fase de grupos y se vio con Ecuador; a México le pesaba mucho sacar a los titulares.


A mí me hubiera gustado ver que Aguirre se atreviera con algo diferente desde el inicio, quizás poner a Mateo Chávez en lugar de Jesús Gallardo, y a Israel Reyes en la posición de Jorge Sánchez (que fue un jugador que no aportó absolutamente nada). Ambos suplentes tienen las cualidades ofensivas y defensivas necesarias para aguantar un ataque a gran velocidad como el de los ingleses, y generar contragolpes que puedan favorecer a la Selección Mexicana.


En el mediocampo me hubiera gustado ver en el inicio a Obed Vargas y Álvaro Fidalgo en la posición de Luis Romo y Gilberto Mora (único responsable del segundo gol en contra). Ambos jugadores lo hicieron bien como revulsivos, pero el partido pedía otras condiciones.


Se notó cuando Fidalgo ingresó porque fue el único jugador que se atrevió a hacer un disparo de media distancia, sin embargo, tuvo muy pocos minutos y no pudo conseguir una oportunidad similar a la que terminó en un disparo al arco.


Respecto a la delantera titular no tengo nada que decir, Alvarado, Jiménez y Quiñones fueron probablemente los mejores jugadores de México en esta copa, el problema con los atacantes vino a la hora de las sustituciones.


Al minuto 60' ingresó Santiago Giménez, un jugador que llegó a este torneo sin ritmo. No ha pasado mucho tiempo desde su última lesión y lleva un año sin anotar un gol en competiciones oficiales. La estadística con la Selección es aún más alarmante, porque su último gol para México fue en 2023.


La decisión más polémica que pudo haber tomado Aguirre vino hasta el minuto 80', con el ingreso de Guillermo Martínez en lugar de Julián Quiñones.


Aquí lo malo no fue solamente que sacó al que estaba siendo el mejor jugador mexicano del partido y del torneo, sino que entre sus opciones estaba Armando González, quien ha sido goleador dos torneos consecutivos con el Club Guadalajara y le ha valido para ser MVP de la Liga MX, y no lo consideró.


La decisión tiene algo de sentido si pensamos que el técnico buscaba un juego más físico, pues desde el minuto 70' se habían dedicado a mandar centros una y otra vez al área buscando rematador.


Pero ese también fue un error de lectura del partido.


Cuando Inglaterra pierde a Jarell Quansah por expulsión, su juego cambió. Para empezar, sacó a un extremo para poner a otro defensor en su lugar, y esto daba a entender que con la ventaja sería evidente que jugarían a defenderse y al contragolpe.


México nunca le iba a ganar a los ingleses en lo físico.


El "tricolor" terminó el partido con todos los jugadores en el centro, y solo Jesús Gallardo en la banda izquierda, y Roberto Alvarado en la banda derecha, ambos haciendo labores defensivas y de ataque, mandando centros y cuidando los contragolpes de los ingleses. Eso es algo que no tuvo que haber pasado, porque condicionó completo a los nacionales a buscar los espacios entre las piernas de los europeos, y les fue imposible conseguir algo por ahí. El cambio de Quiñones y de Jorge Sánchez tuvo que ser posición por posición, incluso Alexis Vega o César Huerta pudieron haber cubierto mejor el lado derecho del campo.


Yo no termino de entender que quiso hacer Javier Aguirre. No entiendo por qué Armando González está borrado del plantel, o por qué Jorge Sánchez sigue siendo titular a pesar de no ser confiable, no entiendo por qué sacar al mejor jugador del torneo con 10 minutos en el reloj y un jugador de más, y no entiendo cómo es que un delantero sin ritmo está antes que el goleador de la Liga MX.


Era la oportunidad perfecta de México para medirse contra los mejores del mundo en el escenario internacional más importante, tenían todo a su favor.


Hoy de verdad creo que México nunca va a ser campeón del mundo y que será mejor resignarnos. También hay que agradecer que vimos a México ganando una eliminatoria porque no sabemos si tardarán que pasar otros 40 años para volver a ganar un partido así.


No todo es malo, Aguirre se despidió de la Selección y se quedará Rafael Márquez a cargo, quién seguro hará buenas cosas con el plantel, y no dudo que lo poco de lo bueno que hemos visto en el fútbol mexicano sea gracias a él.


Por ahora se despiden y solo queda un pensamiento en mi cabeza:


"Pero querían jugar el quinto partido, ¿No?"

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