top of page

El Vampiro en la Embajada de Reino Unido

  • Foto del escritor: ALBERTO RUIZ MORÁN
    ALBERTO RUIZ MORÁN
  • hace 21 horas
  • 2 min de lectura

De lo Vertical a lo Horizontal


Alberto Ruiz


Si hablásemos de vampiros, es casi inevitable que venga a nuestra mente el mítico personaje de Bram Stoker; Drácula; un personaje misterioso, siniestro, el dueño de un inmenso castillo en Transilvania.


La realidad es que, aunque no hay evidencia como para que exista en la vida real un ser con las mismas características que Drácula, estoy seguro de que el actual embajador de México en el Reino Unido; Alejandro Gertz Manero, puede ser un digno aspirante a ocupar ese honorable cargo.


No hay mejor descripción de un vampiro que aquel que se alimenta de la sangre para poder vivir, cosa que, no me sorprendería que hiciera el embajador en sus ratos libres.


Pasando por alto el hecho de que usurpando el cargo de Fiscal de la República, haya dado el viejo y confiable “carpetazo” a las acusaciones en contra del líder de la Luz del Mundo; Nasso Joaquín, Gertz Manero ya sacó la casta, y dejó por manifiesto la opulencia de su partido político.


Resulta y resalta que el señor Gertz Manero, a quien de ahora en adelante se le conocerá como el “vampiro” de la embajada, cuenta con múltiples propiedades, carros de lujo (entre ellos un Roll Royce clásico) y varias joyas que supuestamente le habían sido heredadas.


A veces la corrupción puede tener cómplices, irregularidades y muchas incongruencias, pero este es un punto sin retorno, y considero que hemos llegado al límite de lo que, hasta hace muy pocos años estaba “permitido” o, en el mejor de los casos “socialmente aceptado”.


Eso de que “El PRI robaba más”, esa otra frase de que “El PRI robaba pero dejaba robar”, o la ya vieja pero muy conocida frase de “El que no tranza no avanza” son conductas que hoy por hoy NO podemos dejar que ocurran.


Por eso, cada que vemos a gobernantes como Layda Sansores presumiendo joyas y relojes de la marca Cartier, embajadores como Gertz Manero conduciendo un Rolls Royce clásico, hijos de presidentes echándose un desayuno en Europa, senadores como Noroña volando en jets privados sentimos cada vez más hartazgo; son los límites a los que hemos llegado, y no podemos dejar que siga pasando.

Comentarios


bottom of page