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NUEVO ORDEN

  • Foto del escritor: CARLOS RAMOS PADILLA
    CARLOS RAMOS PADILLA
  • 1 mar
  • 3 Min. de lectura

SE COMENTA SOLO CON


CARLOS RAMOS PADILLA


El multifacético Trump se maneja en varias dimensiones y círculos como nunca se había visto en operaciones quirúrgicas desde la Casa Blanca.


Venezuela, Cuba, Irán, México, son temas delicados que no suelta, que sí advierte y donde cumple, todo esto está modificando y cambiando la geopolítica y la economía, a las estructuras de gobierno y a la dinámica social.


Ya tiene tras las rejas a Nicolás Maduro, ya sentenció que tomará el control de Cuba, participó en el operativo para abatir a Oceguera y ahora  provoca un ataque directo al régimen Iraní que desde hace más de una década fue advertido de que no continúe con sus investigaciones y productos de índole nuclear.


La costosísima movilización de la maquinaria de guerra estadounidense se ha colocado en las costas mexicanas, en el Caribe, Golfo de México, Mediterraneo y Medio Oriente. Drones, aviones de combate, vehículos terrestres, porta-aviones, submarinos, misiles, tanques y artillería, vamos lo que sea necesario para mostrar fuerza, dominio y control.


La altísima tecnología, sistemas de espionaje, ejercicio diplomático e información permiten actos de enormes precisión para determinar con exactitud en donde se aprehende a Maduro y cómo, de qué forma situar y abatir a Oceguera o bien estallar un misil en el escondite del Ayatola iraní y su cuerpo de estrategas militares.


No se trata de imprecisiones, tiene el poder y la información. Por ello no hay que menospreciar los sistemas de inteligencia, espías, informantes y funcionarios estadounidenses involucrados en la localización de cárteles de la droga mexicanos y de la actuación de políticos ligados al crimen organizado.


No es por lengua fácil que Trump califica como terroristas a los narcos, presenta un fundamento jurídico para poder intervenir en su combate y destrucción. Y para el caso de México ya mostró que no necesita emplear militares dentro de nuestro territorio, ni tampoco la anuencia y conocimiento de -en este caso- la presidenta (con a).


Incluso Sheinbaum, dentro de su ya muy notable nerviosismo cometió una muy delicada declaración al asegurar que:


"Si ellos no quieren que estamos ayudando a pasar drogas de México a Estados Unidos, también ellos tienen que hacer su parte para que dejen de entrar Armas a México" (sic).


Aceptar esta condición no ayuda y sí complica por ello, y entre otras cosas, Sheinbaum -aunque diga que no lee- debe poner atención en las aseveraciones de Julio Scherer, en sancionar a Mario Delgado por ofrecer cargos diplomáticos, en tener presente que se cumplen dos meses del descarrilamiento del Tren Interoceánico y la fiscalía general de la República ni siquiera ha citado a Gonzalo “ Bobby” López Obrador acerca del descarrilamiento y su posible responsabilidad como "supervisor honorífico" en la tragedia que dejó 14 muertos.


Ella está muy ocupada en su mayormente rechazada Reforma Electoral y en tratar de convencer a la FIFA que otorga las garantías necesarias para el desarrollo del Mundial de Fútbol en nuestro país.


Aunque desde Palacio se insista que hay “normalidad “ en el territorio nacional, no es así.


Comerciantes, emprendedores, operadores de vehículos de carga y transporte público, dueños de tiendas departamentales y de conveniencia, propietarios de autos particulares, productores del campo y centros educativos pueden corroborar el grado de violencia, saqueos, atracos, incendios y fallecidos que ha dejado el operativo con “el Mencho”. Y hoy más que nunca la CDMX se muestra muy vulnerable en su seguridad aun cuando continúan los hallazgos de envoltorios con restos humanos.


Viene días difíciles, de mucha incertidumbre y volatilidad pero eso no nos debe distraer del vacío de gobernabilidad que estamos registrado.

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