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Cuando la imagen suplanta la explicación (y el algoritmo gobierna)

  • Foto del escritor: FERNANDO RUIZ CASTILLO
    FERNANDO RUIZ CASTILLO
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

ALGO CADA DÍA


Fernando Ruiz Del Castillo

 

El 10 de mayo de 2025, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, informó en sus redes sociales que el Gobierno de Estados Unidos revocó su visa y la de su esposo, Carlos Torres Torres. La medida fue descrita como “administrativa”, sin investigación formal y sin mayores detalles.

 

Hasta hoy, febrero de 2026, la explicación pública no ha evolucionado mucho más allá de aquella primera publicación emotiva. Lo que sí ha crecido es la estrategia digital: más transmisiones en vivo, más eventos multitudinarios cuidadosamente producidos y más mensajes donde la narrativa oficial circula sin interrupciones incómodas. Porque si algo ofrece la era digital es la posibilidad de hablar mucho… sin que nadie pregunte demasiado.

 

En política, la forma es fondo. Y cuando la forma se convierte en filtro, la sospecha encuentra terreno fértil. La ausencia de una rueda de prensa amplia, con medios nacionales y locales sin guion previo, ha sido interpretada por amplios sectores como una evasión mediática. No se trata de morbo, sino de estándar democrático: una gobernadora fronteriza, cuya entidad depende del diálogo cotidiano con California y Washington, enfrenta una decisión consular de alto simbolismo sin ofrecer documentación pública que despeje dudas.

 

No es la primera vez que una crisis exige algo más que mensajes bien producidos. Cuando estalló el escándalo de la llamada “Casa Blanca” durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la narrativa inicial fue defensiva, pero terminó derivando en documentos y posicionamientos formales. En la capital del país, tras el colapso de la Línea 12 del Metro bajo la administración de Claudia Sheinbaum, hubo peritajes técnicos y comparecencias públicas. Con críticas, sí; con costos políticos, también. Pero con información verificable.

 

En Baja California, en cambio, la discusión ha quedado atrapada en el ecosistema de TikTok, Instagram y Facebook. Las llamadas “Miércoles de mañanera” mantienen la narrativa emocional, pero no sustituyen el escrutinio en vivo. La comunicación digital es eficaz para movilizar simpatías; es menos útil para disipar dudas estructurales.

 

El problema no es la revocación en sí —las decisiones consulares son facultad soberana de cada país y no siempre implican delitos—, sino el vacío informativo posterior. Cuando no se explica, se especula. Y en una entidad cuya economía depende en más de un 60% del comercio con Estados Unidos, la percepción importa tanto como el expediente.

 

Los costos de esta estrategia ya se asoman.

 

Primero, un déficit de confianza institucional. La sensación de que la agenda pública se mueve en espacios controlados erosiona la credibilidad, especialmente entre sectores empresariales y académicos acostumbrados a la interlocución directa.

 

Segundo, vulnerabilidad política. En un contexto preelectoral permanente —porque en México siempre lo es—, la imagen de evasión puede convertirse en munición narrativa para la oposición.

 

Tercero, desgaste binacional. Baja California no es un estado cualquiera; es frontera viva. La legitimidad diplomática no se sostiene solo con fotografías en eventos internacionales, sino con claridad ante situaciones delicadas.

 

La salida no es complicada, aunque sí incómoda: conferencia abierta con medios críticos incluidos, presentación de cualquier documento oficial disponible y una explicación jurídica precisa sobre el alcance real de la medida. Si no hay investigación, que se explique el procedimiento. Si es un asunto estrictamente administrativo, que se detalle cómo funciona.

 

Porque la saturación digital puede controlar el algoritmo, pero no sustituye la transparencia. Y en política, cuando la imagen suplanta la explicación, el silencio termina hablando más fuerte que cualquier transmisión en vivo.


@Encuentro29

@ferruzcas

Facebook: Fernado Ruiz del Castillo

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