Nuevos escenarios

Aunque Pese
Salvador Martínez G.
En apenas unos días, la expectativa global varió sustancialmente con los resultados electorales en dos importantes países del globo: Brasil e Israel.
En el gigante sudamericano, el pronosticado triunfo de Flavio Bolsonaro no se dio gracias a una remontada histórica de parte de Luiz Inácio Lula da Silva, lo cual impidió que en el continente siguiera avanzando la derecha y el dominio continental de Donald Trump.
Al otro lado del Atlántico, Israel escenificó otros comicios que, si bien mostraron mayor votación para Benjamín Netanyahu, no logró la mayoría mínima necesaria de 61 escaños para poder formar gobierno y se abre la posibilidad de que la oposición logre aliarse y forme un nuevo gobierno.
De esta forma, Israel entra en un período de incertidumbre e inestabilidad. La parálisis política amenaza y no sólo debilita la posición interna del actual gobierno, sino que también introduce un elemento de imprevisibilidad en su política exterior, especialmente en el genocidio de Gaza y la guerra con Irán, los dos elementos que hicieron disminuir la votación del actual gobernante.
En sí mismo, estas dos elecciones modifican el tablero internacional, que más se verá afectado con el resultado del próximo martes de los comicios de medio mandato en Estados Unidos, donde todas las proyecciones apuntan a una clara victoria demócrata para recuperar el control de la Cámara de Representantes y, quizá, hasta del Senado.
A unos días del tres de noviembre, Trump se muestra desesperado y ofrece hasta lo indecible a los que voten por el Partido Republicano, pero la inflación de alrededor de 3.7 por ciento, el alto precio de la gasolina y el descontento por la guerra con Irán, vencerán en las urnas a favor de los demócratas.
En definitiva, el mundo asiste a una profunda reconfiguración política en la cual los votantes de Brasil e Israel y ahora Estados Unidos expresan su descontento y deseo de cambio. La incertidumbre se ha convertido en la única certeza.
SUSURROS
Mucha atención habrá que poner en la respuesta ciudadana en el estado de California, donde se votará la proposición 40 que, de aprobarse, gravaría con un impuesto único del 5 por ciento el patrimonio neto de los residentes con una fortuna superior a los mil millones de dólares.
La medida afectaría a unos 200 superricos y lo recaudado se destinaría al sistema público de salud, amenazado por los recortes federales del gobierno de Trump.
De esta forma, California se convierte en un faro para el debate sobre la desigualdad no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo entero.
X: @salvador_mtz
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*El contenido de esta colaboración, es responsabilidad exclusiva de quien la escribe.

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