Namiko, otra vez
- EDGAR HERNÁNDEZ

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Línea Caliente
Edgar Hernández
Siempre cae parada.
Namiko Matzumoto Benítez lleva más de dos décadas tomándole el pelo a cinco gobiernos estatales con su aparente conocimiento sobre temas de derechos humanos, en donde más le ha hecho al cuento que rendir resultados.
De Fidel a Nahle, más de un cuarto de siglo, Namiko Matzumoto, ha alcanzado cargos de alta responsabilidad inimaginables en favor de los derechos humanos de los veracruzanos -desde el organismo de atención a periodistas CEAAP hasta la Comisión Estatal de Derechos Humanos y hoy la Comisión Estatal de Atención a Víctimas- sin dar resultados más allá de alinearse al gobierno para conservar el empleo.
A cada responsabilidad que llega le estallan los reclamos a los cuales solo da el esquinazo ya que su empeño es convencer al gobernante en turno que es la mejor en su ramo y, lo más importante, obediente al mandato supremo.
Lo último de Matzumoto.
Integrantes de una docena de colectivos de búsqueda de personas desaparecidas ayer salieron a las calles de la capital veracruzana a manifestarse y bloquear el inmueble de la Comisión que encabeza para exigir su destitución, pero nada pasó.
La señalaron por revictimización y nadie volteó.
Presentaron evidencias de su cero participación de la Comisión que lidera en las labores de búsqueda, pero el gobierno de Rocío Nahle, más ocupado en defenderse de sus propios yerros por la vía de chayoteros de dos pesos, simplemente no peló.
Poco caso se hizo a los bloqueos en importantes arterias de Xalapa y menos lograr ser atendidas por la titular de esta Comisión “patito” que sigue sin aclarar el destino de 25 millones de pesos que “carecen de respaldo administrativo”, reconocido por la propia Namiko.
“Cuando llegué e hicimos el corte encontramos que había alrededor de 25 millones de pesos que, sin duda, se utilizaron para diligencias, pero que no tienen soporte documental porque no hay comprobación”, justificó.
En realidad, desde que llegó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, hace tres lustros, también hizo caso omiso a las observaciones presupuestales y tiró al bote de la basura 800 quejas mensuales de parte de madres de desaparecidos a lo largo de sus cinco años mandato.
Namiko siempre fue considerada en la época del atarantado como la más importante tapadera de la Fiscal, Verónica Hernández Giadans en materia de violación de los de derechos humanos y nunca se ocupó de observar y menos actuar en favor de los mil 200 presos políticos tras las rejas el régimen.
Simplemente se ocupó de no perder el empleo.
Carga con un hijo adicto que ha caído en prisión, pero gracias a sus influencias no solo fue puesto en libertad, sino que el gobierno al que solapa le dio empleo en la Secretaria de Seguridad Pública.
De acuerdo a documentos oficiales, hechos públicos en tribuna legislativa por Indira Rosales, Luis Augusto Urbina Matzumoto, fue contratado como empleado de rango con un alto salario desde 2019.
En realidad, toda una fichita resultó esta dama que jamás se atrevió a llegar a fondo ante la denuncia sobre la red de favores sexuales que se gestó justamente en la Secretaría de Seguridad Pública en años anteriores.
Hoy los colectivos le reclaman que se vaya, nadie les hace caso.Incluso ayer tomaron las instalaciones de la Comisión Estatal de Víctimas donde montaron un campamento denunciando el retroceso en sus derechos y exigiendo la renuncia de esta señora de singular apellido, pero la funcionaria solo atina a responder que “¡Las puertas están abiertas!”.
Olga Lidia Salazar, que es quien encabeza los colectivos en Veracruz, ha dicho que la llegada de Matzumoto a dicha Comisión es producto de una imposición del gobierno y que “dicha comisión ha implementado cambios que restringen el acompañamiento que tradicionalmente brindan a las familias en las búsquedas y en el seguimiento de las carpetas de investigación”.
Nahle no volteó.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
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