top of page

MUERE EL ÚLTIMO HEROE DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

Foto del escritor: EDUARDO SADOT
EDUARDO SADOT
hace 12 minutos
4 min de lectura

Eduardo Sadot


Rodolfo González Guevara discreto simpatizante desde España donde era embajador, Porfirio Muñoz Ledo Lasso de la Vega, César Buenrostro Moreno, Óscar Pintado Zapata, Alfonso Vaca Morales, Ifigenia Martínez y Hernández, y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano son algunos de los mexicanos que conocí y de quienes me consta que fueron los primeros inquietos que iniciaron el movimiento pacífico de revolución democrática en México; mexicanos que verdaderamente amaban y respetaban a su patria y a su pueblo. A los que llegaron después, por sus obras los habéis conocido.


Tuve el honor de verlos reunidos en la casa del general Cárdenas, en la calle de Andes, y en esa misma casa lo visité y platiqué con él la última vez, hace cerca de un año. En los ochenta, yo era comentarista en XEW, en los programas «Voz Pública» e «Inocente o Culpable», de don Francisco Huerta, don Paco, como me refería a él al aire.


Cuando comenzaba la Corriente Democrática, le comenté a don Paco que debíamos invitar a sus miembros. En ese tiempo, ningún programa de radio les daba espacio. Al principio, don Paco me dijo: «Usted quiere que nos corra el Tigre», porque para entonces el señor Azcárraga se había declarado priista. Le respondí que eran otros tiempos y que, si comenzábamos a invitarlos, no pasaría nada. Así llevé primero a Porfirio Muñoz Ledo, luego a Cuauhtémoc Cárdenas, por quien pasé en mi coche a su departamento de Polanco. Después invitamos a Ifigenia Martínez y, antes de que Muñoz Ledo consolidara el Frente Nacional de Reconstrucción Nacional, a los líderes de los demás partidos: al Maquío, a Heberto Castillo y a Rosario Ibarra.


Ya durante la campaña presidencial, fue el propio don Emilio Azcárraga quien llamó a don Paco y le preguntó por qué no había invitado a Salinas de Gortari. Don Paco le contestó: «Pues porque no nos pela». Entonces don Emilio dijo: «Pues yo lo invito y va». Y fue.


Don Paco me contó que le habían pedido que estuviera él solo; se entendía que yo no estaría en la cabina con él, y así fue. Pusieron unos postes de los que hay en los bancos para limitar el paso. Don Paco me pidió que le preparara algunas preguntas para el candidato. Entre ellas, preparé una en broma, haciendo referencia a sus orejas, para medir el talante o el sentido del humor de Salinas, quien evidentemente no contestó como yo esperaba. La pregunta era más o menos así: «¿Puedo hacerle una pregunta en broma? ¿Qué tanta disposición tendrá para escuchar a sus críticos?». Contestó con seriedad que siempre estaría abierto al diálogo. Yo esperaba una respuesta como: «Tengo orejas grandes, que es lo principal», pero no fue esa la respuesta. Durante la entrevista estuvo sobrevolando la XEW, en Ayuntamiento, un helicóptero.


Al ingeniero Cárdenas lo vi por primera vez en la zona de llegadas de vuelos nacionales. Yo solo me acerqué a saludarlo, con la familiaridad que me daba ser hijo de un egresado de las escuelas para hijos de trabajadores que creó el general Cárdenas y haberlo visto en las comidas de los egresados de la ANEESHTAC. Le pregunté qué hacía y, con la mayor sencillez, me dijo: «Estoy esperando a mi mamá, que llega en un vuelo de Michoacán».


Después, ya fundada la Corriente Democrática, asistió a una cena de la ANEESHTAC, pero el presidente de la asociación tuvo miedo porque la corriente opositora ya era fuerte. Yo solo lo recibí a la entrada y después lo acompañé a la salida del evento. Luego, el día del destape de Salinas, el ingeniero Cárdenas dijo unas palabras desde un podio improvisado sobre una camioneta en el jardín de la casa de Andes. Un fotógrafo tomó una foto en la que aparecía el ingeniero con los zapatos gastados y rotos. Me arrepentí después, porque en ese momento debí tomar la palabra y pedirle que fuera candidato a la Presidencia, como tiempo después lo fue.


En el XX aniversario del 68 de 1988 marchamos juntos a Tlatelolco. Durante el trayecto, a veces iba platicando con Porfirio Muñoz Ledo y otras con el ingeniero. Cuando íbamos llegando a Tlatelolco, un grupo de jóvenes se acercó al ingeniero con la intención de llevarlo en hombros, a lo que obviamente se negó.


Después seguí escribiendo. Él fue jefe de Gobierno y candidato a la Presidencia en dos ocasiones. A quien más veía y visitaba yo, porque siempre he considerado mi amigo, era a su secretario, Saúl Figueroa -quien por la muerte del Ingeniero evidentemente está destrozado, años de trabajo convivencia juntos, duelen mucho– y a un ingeniero que era quien cantaba el himno cuando hacíamos manifestaciones –perdón por no recordar su nombre–. Con todos ellos caminé junto muchas veces, cuando hicimos la marcha por la democracia dando vueltas en el Zócalo.


De la Corriente Democrática, los únicos que nos mantuvimos en el PRI fuimos Severo López Mestre, Alejandro Rojas Díaz Durán —a quien conocí desde que era estudiante y activista de la Corriente Democrática y a quien invitábamos con frecuencia al programa de XEW, que, por cierto, fue el primer programa de radio que abrió su espacio a esa generación— y yo.


La última vez que me recibió el ingeniero en su oficina de Andes, recordé aquella reunión con los fundadores de la Corriente Democrática, con excepción de González Guevara, quien para entonces era embajador en España y se mantuvo muy cuidadoso. Entonces le expresé mi preocupación por México.


Hoy, al ver lo que hicieron con el partido que fundaron en el Hotel Vasco de Quiroga en la colonia Roma, con convicción e ideales Muñoz Ledo, el ingeniero y esa pléyade de mexicanos y cómo después los sacaron del PRD esos trepadores que se aprovecharon del movimiento para fines distintos a los de su origen, para luego liquidar al PRD, pienso que seguramente el ingeniero se fue lastimado al ver en qué terminó aquello que comenzamos junto con ellos muchos mexicanos, con tanta ilusión, honestidad y compromiso un puñado de hombres y una mujer: Ifigenia.


Luego tiempo, tiempo y tiempo, mucho tiempo, muchos recuerdos y mucha gente y muchos trepadores rapaces hoy conocidos por todos y por sus obras.


Hoy se fue el último que quedaba de aquellas reuniones en Andes a la que tuve el privilegio de ser invitado.



Twitter: @eduardosadot


TikTok: eduardosadotoficial


Face: Eduardo.Sadot


*El contenido de esta colaboración, es responsabilidad exclusiva de quien la escribe.


Comentarios


bottom of page