El “humanismo” basado en la soberbia, y corrupción

Víctor Barrera
Los actos de corrupción y de soberbia con las que se mueven los integrantes de Morena dentro del gobierno federal y el poder Legislativo, debe ser el factor que determine a la población en general a no votar por ellos en los comicios intermedios y lograr que el contrapeso más importante, que es el Poder Legislativo, regrese a evitar que el país siga retrocediendo.
Desde Adán Augusto López, quien para evitar declarar sostiene “ya saben que yo no doy declaraciones”, para protegerse de que los representantes de los medios informativos le cuestionen por diferentes hechos ocurridos y como representante federal tiene la responsabilidad de opinar, de no hacerlo es callar la voz de los mexicanos.
La forma despótica con la que Gerardo Fernández Noroña y otros morenistas se ha conducido en los años recientes, deben ser otro factor para erradicarlos del poder.
Los actos mostrados por el exgobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Izunza Cázeres, también son ejemplos claros que su proceder solo se basa en intereses personales y no el que emana del clamor de los que ellos llaman “pueblo”.
Recientemente los hechos de Guadalupe Taddei, que se envuelve más en una historia de novela de amor, desamor y despecho. Aderezada al supremo poder que el poder Legislativo otorgó a la ahora ex consejera del INE para trabajar unilateralmente y no en forma colegiada como era común en el organismo electoral.
Y eso son los más notables, porque en cada estado y municipio existen personajes que imitan y hacen los mismo de los ya mencionados y que solo subrayan que la soberbia y corrupción son la forma como actúan quienes supuestamente deben rendir cuenta a la gente.
Desde hace ocho años, se ha prometido que se trabaja para “los pobres”, peros los hechos son todo lo contrario, hoy de la izquierda que exigía y luchaba por un México más equitativo ya no queda nada y esa izquierda solamente busca la millonada. Hacerse ricos y disfrutar lo que durante muchos años les fue negado.
El problema no es que lo pueda disfrutar, si en verdad realizaran su trabajo y su salario les permite tener esas riqueza. El problema es que de la noche a la mañana se presentan como herederos de fortunas antes inexistentes, o que han conseguido préstamos bancarios de toda índole muy superiores a 15 o 10 años de trabajo en los puestos públicos que desempeñan, para gozar de riquezas inexplicables.
Esta izquierda que piensa en “los pobres” niega que el sistema de salud este en quiebra, y más que fueron ellos quienes más lo han destruido. Que el sistema educativo no es el suficiente para ir permitiendo a la gente una movilidad social, porque no existen los trabajos adecuados. Es más, no existe la creación de empleos suficientes para todos los jóvenes puedan insertarse en el ámbito laboral.
Pero lo peor es cuando en esta época digital, la mayoría de los estudiantes reprueban matemáticas y pocos entienden lo que leen. Dejando a este sector simplemente como mano de obra capacitada para mantener una manufactura con salarios bajos y jornadas extenuantes.
Niegan que el sector energético del país es incapaz de producir lo suficiente para cubrir cada rincón del país de energía eléctrica y para explorar y extraer más petróleo o para refinar y crear los combustibles necesarios para evitar la importación de gasolinas, diésel y gas natural. Porque de alguna forma se benefician manifestando que se inyectan recursos públicos para mantener este sector competitivo a nivel mundial, pero la realidad es otra.
Esta izquierda se ufana de conseguir triunfos como elevar el nivel de salario mínimo de los trabajadores, pero solo una pequeña parte del sector laboral percibe ese salario. Mientras que la gran mayoría debe soportar un salario que es rebasado cada mes por los incrementos que se presentan en los alimentos y servicios, la mayoría justificada por el nivel alto del precio de los combustibles.
Los resultados es que muchos mexicanos vemos que existen mayores problemas a los que ellos recibieron y que tratan de justificar aduciendo que fueron peor los de antes. Ahora los problemas son de ellos, pero no saben cómo resolverlos y prefieren ocultarlos y taparlos con cualquier pretexto.
México muestra ya un camino hacia atrás desde varios años y la izquierda “humanista” no quiere darse cuenta de ello. Pero los hechos lo demuestran.
Por todo esto, es el tiempo de la sociedad, de la población de actuar y defender lo poco que nos queda para volver al camino que, aunque en años anteriores era “mediocre” como lo califica esta izquierda “humanista", pero permitía tener mejores condiciones de vida de lo que ahora tenemos.
*El contenido de esta colaboración, es responsabilidad exclusiva de quien la escribe.
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