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MORENA EN PICADA

  • Foto del escritor: CARLOS RAMOS PADILLA
    CARLOS RAMOS PADILLA
  • hace 10 horas
  • 3 Min. de lectura

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CARLOS RAMOS PADILLA


Las banderas prototipo de Morena y el gobierno están convertidas en la imagen propia de la corrupción: Marcelo Ebrard, Andrea Chávez, Fernández Noroña, Adán Augusto López, Abelina López, Jenaro Villamil, Epigmenio Ibarra, Andy, José Ramón y Boby López Beltran, Cuauhtémoc Blanco, Rocha, Durazo…esto sumando a funcionarios poco aptos para responder al cargo: Raquel Buenrostro, Rosario Piedra, Juan Ramón de la Fuente, Brugada, Rosa Icela… y luego la ya visible fractura con aliados como el PT y el Verde por caprichos e imposiciones grotescas.


En ninguna encuesta Morena convence y alcanza mayoría calificada en la Cámara de Diputados en las intermedias del 2007. Es probable que no obtengan ni la mayoría simple. Y esto en un escenario conservador que no está previendo consecuencias muy negativas si el gobierno de Estados Unidos emprende acciones contundentes y legales contra narcopoliticos.


La desesperación fue evidente, por ejemplo, con las reacciones de los Yunes.


De las 17 gubernaturas en próximo proceso electoral, seis estarían perdidas (Aguascalientes, Campeche, Querétaro, Michoacán, Nuevo León y San Luis Potosí), cuatro se han cerrado (Chihuahua, Zacatecas, Sonora y Baja California Sur) y en solo siete el triunfo parecerían tenerlo.


Palacio, a través de gobernación, intenta lograr acuerdos, como sea, con grupos y organizaciones como la CNTE, transportistas o alumnos del IPN para evitar bloqueos al Mundial de Futbol.


Sheinbaum por lo pronto se niega a ir al estadio AZTECA para no recibir una receta de abucheos y reprobación. Morena ya no presenta alternativas, ni liderazgos y su narrativa de austeridad y combate a la corrupción son escasamente creíbles.


La sombra de amlo y la losa de las estafas y mentiras están pasando sus facturas.


Las simplezas, abusos y soberbia de aspirantes como Andrea Chávez nublan el camino y casos como el de Teotihuacán o el crimen de los dos agentes de la CIA descobijan por completo las promesas de seguridad.


Suma ya tres meses que registran bajas en la aprobación de la presidenta (con a) que finge no estar enterada de los asuntos más delicados (o así quiere parecer) y que ni siquiera sabe pronunciar el nombre del nuevo embajador de México en Washington o ignora qué grupo la invitó a Barcelona.


Las alertas están sonando en los pasillos de Palacio y aún así insisten en eventos como el tren Buenavista/Aifa que solo exhibe la burla del tren ficción de amlo que dijo inauguró y ahí estaba invitada y feliz como jefa de gobierno Claudia Sheinbaum.


Obras improvisadas y millonarias útiles para el Mundial pero que tendrían que estar en servicio para los mexicanos desde hace años y no para la temporal asistencia de extranjeros que cada día son invitados por sus gobiernos a no venir a México.


Diez meses de resbalones en los números de Morena. Y uno de los principales daños los regala todos los días la mañanera, triste espectáculo de pifias y preguntas sembradas.


Los escándalos que la presidenta (con a) trata de opacar con su dedo silenciador. Incomodidad con los analistas que difunden ilícitos y que a los medios de comunicación que lo han obligado a renunciar a sus opinadores y a infiltrar a gente grata al sistema les sumirá en el mismo hoyo de descrédito donde se está asfixiando Morena.


Abusos, dispendio, robos y lujos que no ocultan, incluso hasta presumen o contestan con un “sí y que” como en el caso de Ebrard o  “se les va a olvidar en 15 días” que expresó Miguel Ángel Yunes luego de votar a favor de la Reforma Judicial.


No hay que subestimar a la sociedad es lo más peligroso y más aún cuando esta se siente traicionada, engañada y estafada.

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