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LA INSUFLADA CARTA DE ANDY

  • Foto del escritor: EDUARDO SADOT
    EDUARDO SADOT
  • hace 1 hora
  • 3 min de lectura

Eduardo Sadot


La carta de “Andy”, dirigida a Donald Trump por la cancelación de su visa, revela algo más preocupante que una inconformidad personal: la peligrosa confusión entre el poder político de un apellido y las facultades constitucionales del Estado mexicano. Andy no es presidente de México, secretario de Relaciones Exteriores, embajador ni representante diplomático. Es un ciudadano mexicano y dirigente partidista.


Su condición de hijo del expresidente Andrés Manuel​ no le confiere representación alguna del Estado mexicano. Por eso resulta sorprendente que pretenda convertir una decisión migratoria de Estados Unidos en un asunto de soberanía nacional.


Estados Unidos, como cualquier Estado soberano, tiene facultades para decidir quién puede ingresar a su territorio.


Puede cuestionarse la razón, la oportunidad o incluso la motivación política de una decisión de esa naturaleza, pero no puede confundirse el ejercicio de esa facultad con una invasión de la soberanía mexicana.


El problema comienza cuando Andy lleva su protesta mucho más allá. En su carta acusa a Marco Rubio y Christopher Landau, los califica de “halcones” y cuestiona duramente su actuación. Pero además se dirige directamente a Donald Trump para preguntarle si estaba enterado de la decisión y plantea incluso la posibilidad de que destituya a esos funcionarios.


Entonces surge una pregunta inevitable: ¿quién se siente Andy? ¿Un ciudadano afectado por una decisión del Gobierno estadounidense? ¿Un dirigente partidista? ¿El hijo de un expresidente? ¿O acaso el supuesto delfín de una monarquía política que constitucionalmente nunca ha existido en México? Porque el apellido López Obrador puede tener peso político, pero no concede facultades diplomáticas.


La soberanía pertenece al Estado mexicano y su representación corresponde a las instituciones constitucionales, no a los hijos de quienes ocuparon la Presidencia. Y aquí aparece Claudia Sheinbaum. La presidenta tendrá que decidir si el asunto es una cuestión personal de un dirigente de Morena o si realmente existe una afectación a los intereses del Estado mexicano.


Si se trata de lo primero, no tendría por qué asumir como propio el conflicto de Andy. Si se trata de lo segundo, tendría que actuar por los canales institucionales correspondientes. Pero existe una segunda dimensión política: Sheinbaum también es la sucesora política de López Obrador y Andy forma parte de la dirigencia de Morena.


La pregunta, entonces, resulta inevitable: ¿hasta dónde llega la responsabilidad política de la familia y dónde comienza la responsabilidad institucional de la presidenta? Y queda otra pregunta, quizá todavía más incómoda: ¿qué dirá Andrés Manuel López Obrador?


Durante su gobierno hizo de la soberanía nacional una de sus principales banderas frente a Estados Unidos. Ahora su hijo dirige una carta a Donald Trump, cuestiona a funcionarios estadounidenses y pretende convertir un problema personal en una controversia de dimensiones políticas internacionales.


¿Saldrá el expresidente a defender a su hijo? ¿Guardará silencio? ¿O tendrá que explicar las pedradas que su chamaco está lanzando contra las ventanas de la Casa Blanca? Porque Andy tiene derecho a inconformarse. Tiene derecho a defenderse. Tiene derecho a cuestionar la decisión estadounidense. Lo que no tiene es derecho a hablar en nombre de México si nadie le ha conferido esa representación.


México es una República, no una monarquía. La Presidencia no se hereda. La soberanía tampoco. Y ningún hijo de expresidente es, por el simple hecho de serlo, el delfín de México.


Tal vez ese sea el verdadero problema de la carta: no que Andy reclame una visa, sino que parezca reclamar desde una posición que jurídicamente no tiene. Y entonces la pregunta final ya no es qué responderá Trump.


La pregunta es quién le hará recordar a Andy que el poder político de su padre terminó en la Presidencia, y que el apellido no constituye una investidura.

                           


Twitter: @eduardosadot


TikTok: eduardosadotoficial


Face: Eduardo.Sadot

 

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