¿Inicia el declive?

Aunque Pese
Salvador Martínez G.
Ser presidente de Estados Unidos, aun el país más poderoso del orbe, es mucho, quizá demasiado, pero no lo es todo, y hasta Donald Trump, con su visión imperialista autoritaria y arrogante, se da cuenta de ello.
A 20 días de las elecciones intermedias en el país vecino, en las que estarán en disputa 435 posiciones de la Cámara de Representantes, 35 en el Senado y 36 gubernaturas, al presidente convicto se le observa al borde de un ataque de nervios y tuvo que doblegar su soberbia y llegar a un arreglo con el jefe de Estado ruso, Vladímir Putin, en materia energética.
Todas las encuestas dan ventaja al partido Demócrata sobre el Republicano con diferencias hasta de 9 puntos, con una pronunciada disminución en la popularidad de Trump, que llega apenas a 35.3 por ciento con una desaprobación de 61.6 por ciento en el promedio de Fifty plus one.
Son muchos los factores en contra del gobierno de Washington, pero el que más afecta al ánimo electoral del ciudadano promedio, es el deterioro económico que ha afectado profundamente entre los propios republicanos, con un rechazo disminuido de 80 a 56 por ciento y específico de 70 a 44 por ciento, en lo que se refiere al costo de la vida.
El conflicto en Irán, la guerra arancelaria, los excesos en las políticas migratorias y el incremento en los energéticos, gasolina y diésel, son elementos que hacen prever la derrota del partido Republicano, lo cual dificultaría el ejercicio presidencial de Trump para los últimos dos años de su mandato.
Desde luego que el resultado comicial en el país del norte tendrá un efecto en las relaciones con México, con impactos esperados en las negociaciones comerciales del T-MEC y los aranceles, así como en la migración, las deportaciones y el flujo de remesas, sin omitir el impacto en el voto latino, el mismo que apuntaló a Trump para su llegada a su segundo periodo.
No está nada escrito, aún se esperan acciones de última hora que le permitan a Trump recuperar votos y posiciones; sin embargo, los pronósticos, por fortuna, hoy no le son favorables.
SUSURROS
No sabemos si de manera ilusa o cínica la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, asegura que la seguridad ocupa el centro de su agenda de gobierno cuando los homicidios se han disparado en la entidad hasta llegar a 1,125 en el 2024.
En entrevista recién publicada en La Jornada, acusa al gobierno de Cuauhtémoc Blanco del crecimiento de la inseguridad, cuando no lo hizo así cuando el futbolista dirigió los destinos de la entidad, ni siquiera durante su campaña, como si hoy apenas se diera cuenta de la realidad.
Lo cierto es que a dos años de su gobierno y a pesar de las detenciones de algunos alcaldes involucrados con el crimen organizado. Morelos está peor que nunca. Sometido al cobro de piso hasta en las tortillerías, sin inversión y con un fuerte declive en el valor inmobiliario y sumido en la inseguridad con muertos por doquier. ¿Hasta cuándo?
X: @salvador_mtz
Ooo0ooo

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