DE FALSO PROFETA A TITIRITERO
- EMILIO TRINIDAD ZALDÍVAR

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EN MI OPINIÓN
Emilio Trinidad Zaldívar
Nada más no puede encontrar su identidad. Su centro. Su equilibrio. Claudia Sheinbaum Pardo cree que encarna a su patrón, a su mentor, a su guía, a su pastor, a su creador.
Repite las mismas frases bonitas pero trilladas y falsas del mayor farsante de los expresidentes, Andrés Manuel López Obrador: “amor y paz”; “por el bien de todos, primero los pobres”; “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”; “con la Cuarta Transformación, se acabaron los privilegios y la corrupción” y así, de mentira en mentira, con una retahíla de frases huecas, imagina que al igual que el repudiable tabasqueño, hipnotiza a tontos e ignorantes mexicanos que viendo la podredumbre, voracidad, cinismo e hipocresía de estos desastrosos gobiernos y su nulo crecimiento, siguen aplaudiendo y creyendo en ellos, para daño y desgracia de todos.
Hoy, hasta en el mismo imaginario papel de “historiador” que creía tener el ignorante expresidente, ella se asume como tal, habla en sus mítines de ese nuestro pasado, pretendiendo mostrar que leyó en sus tiempos de estudiante sobre todos los atropellos que sufrimos para ser nación y República.
Pero aunque ya nadie les cree y a nadie convencen, su cinismo, hipocresía y descaro son ilimitados. No les han bastado todas las desnudadas y exhibidas que les han dado de una falsa “honestidad valiente”; de los más grandes actos de corrupción e impunidad; de sus vínculos con los narcos y de sus descarados, ofensivos e ilegales negocios.
Gobernadores, senadores, diputados, alcaldes, secretarios de estado, directivos de diversos organismos y de paraestatales, son una inmensa cantidad de ladrones convertidos en políticos, que disfrazados de dóciles ovejas, han llevado a nuestro país al peor de los escenarios, a la ruina total.
México está en crisis de todo tipo de valores y es atropellado constantemente. Por un lado, absorbido, dominado y controlado por el narco y saqueadores que los acompañan; y por el otro, la enfermiza obsesión de Donald Trump por apoderarse del dominio del planeta y con ello de este territorio, la situación de la República es de desastre, tristeza y terror.
Hemos dejado, permitido, que nuestras autoridades nos engañen y nos asalten en nuestra propia cara y aún así, seguimos aplaudiendo a los más grandes ladrones y corruptos de nuestra historia.
Morena es la peor tragedia de las que pudiéramos sufrir. Son más dañinos que una pandemia, que la peste, que una plaga, que el mayor de los ciclones y terremotos, pero que estén ahí es culpa nuestra.
Estos criminales acabaron con los contrapesos, con los sanos equilibrios, devoraron al Poder Legislativo y denigraron y subordinaron al Poder Judicial.
Permitimos que improvisados en la política y delincuentes confesos, se apoderaran del gobierno federal y de sus instituciones. El Estado mexicano está en crisis. La República se ha desintegrado. En nosotros estará lograr cambiar y corregir el rumbo.
¿Surgirá de la oposición una figura que tenga los atributos, los merecimientos, experiencia, el talento y la humildad, y sea digno de la confianza de los millones de mexicanos desencantados, decepcionados, enardecidos por tanta burla y perversidad?
Esperemos que sí. La patria lo reclama.
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X:@emtrizal61
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