¿RESPETO?
- CARLOS RAMOS PADILLA

- hace 43 minutos
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CARLOS RAMOS PADILLA
Cuauhtémoc Blanco fue increpado por una serie de ciudadanos en pleno periférico previo al partido de México contra Inglaterra. Pude apreciar las imágenes en video que se hicieron virales. “Asesino”, “violador”, “narco” le gritaron con insistencia. Después Blanco emitió un comunicado que me llamó la atención por los contrastes de su aparente educado contenido con lo que él representa como figura pública.
“Lamento profundamente que un evento deportivo, concebido para la convivenca y el disfrute de las familias mexicanas, haya sido escenario de actos de violencia e intimidación que jamás debieron ocurrir”, escribió el ex futbolista. Sin embargo su conducta en las canchas siempre fue de confrontación, de desafío a los aficionados y en varias ocasiones de agresión física a los adversarios, digamos como él lo califica de “intimidación”.
Más adelanta detalla, “en un Estado de Derecho, la protección de la integridad de todas las personas debe prevalecer por encima de cualquier diferencia política o ideológica”. Sin embargo él pertenece y defiende a un gobierno, a un sistema, que ha dedicado su política a la desaparición del Estado de Derecho, de las instituciones, de la transparencia y respeto a los derechos humanos.
Un par de administraciones presidenciales marcadas por la violencia, la muerte, el fortalecimiento de grupos criminales y la vergüenza de observar como mujeres mexicanas buscan los despojos de sus hijos en cementerios clandestino y verdaderos campos de concentración.
¿A qué se refiere Blanco cuando escribe sobre la protección e integridad de las personas?
Él mismo ha sido fotografiado con sospechosos del crimen organizado y le han colocado en Morelos varias narcomantas advirtiéndole sobre su deslealtad y falta de compromiso. “Reitero mi compromiso con el respeto, el diálogo y la legalidad. Las diferencias de opinión siempre tendrán cabida en una democracia; la violencia, nunca”, finaliza su texto.
¿Compromiso con el respeto?
¿Qué siendo figura pública, jugador estelar, imagen y ejemplo para familias y sobretodo niños no fingía ser un perro orinando en los postes de la portería? ¿Eso es alentar la convivencia, llamar a la educación?
¿Respetar a los demás cuando haciendo uso de sus influencias, prestigio y fuerza, rompe anillos de seguridad pero que él sí pueda acceder al estadio Azteca incluso en camioneta sin placas?
Toda vez que que el “Cuau” es invitado a una cabina de transmisión durante los partidos exclama las más ruines vulgaridades en un lenguaje propio de un buscapleitos callejero. ¿Eso es frenar de alguna forma la violencia?
Que recuerde su comportamiento y el de su familia en el Mundial de Sudáfrica.
Como durante el vuelo de regreso a casa en el “chárter” de la Selección agotó el consumo de botellas de vino ocultándolas ya vacías en un asiento y cubriéndolas con una chamarra mientras conectaba su computadora a unas bocinas externas para subir el volumen de la música.
Blanco fue severamente sancionado por la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de fútbol.
El 26 de mayo del 2010, estando concentrado con la Selección Nacional previo precisamente al Mundial de Sudáfrica, fue fotografiado y multado económicamente por romper el reglamento interno al organizar una reunión nocturna con compañeros donde se le vio fumando y bebiendo.
El exgobernador de Morelos también ha enfrentado sanciones oficiales recientes, como la impuesta por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que lo inscribió en el Registro Nacional de Personas Sancionadas no más ni menos que por cometer violencia política de género.
Como diputado federal Cuauhtémoc Blanco enfrentó una grave acusación penal por el presunto delito de violación en grado de tentativa. La denuncia fue interpuesta por su propia media hermana, Blanca Fabiola “N”, quien señaló que la agresión ocurrió dentro de la residencia oficial del estado de Morelos.
La víctima también denunció amenazas de despido de su cargo dentro del gobierno estatal para obligarla a silenciar el caso. Debido a esta denuncia y a otras polémicas de su gestión (como el caso del asesinato del activista Samir Flores), Blanco ha sido increpado en la vía pública.
Que no se olvide que como gobernador del Estado de Morelos apareció con una de las peores evaluaciones a nivel nacional. Diversas encuestadoras, como El Financiero y Consulta Mitofsky lo exhibieron en el último lugar del ranking nacional con niveles de aprobación que rondaban apenas entre el 18% y el 33% compitiendo en desaprobación con Rutilio Escandon (de Chiapas) casualmente considerado en carpetas investigación en Estados Unidos según ha trascendido.
Entonces ¿a qué se refiere Blanco en su texto tratando temas de moralidad, de respeto, de convivencia y de democracia?
Algo es cierto, a muchos se les puede engañar por corto tiempo pero las facturas, esas las pesadas, tarde o temprano llegan.
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