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¿Puede existir un Mundial sin intereses políticos?

  • Foto del escritor: LA RUEDA DEL PODER
    LA RUEDA DEL PODER
  • hace 4 horas
  • 2 min de lectura

Mayela Sofía Lara Castillo


La exposición Sportswashing. Las celebraciones deportivas como campaña de blanqueamiento político, presentada en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) y exhibida hasta el 2 de agosto de 2026, nos invita a una lectura crítica acerca del sportswashing, una estrategia que han utilizado los gobiernos a lo largo de la historia para mantener una buena imagen ante la opinión pública internacional y desviar la atención de las críticas hacia ellos. 


Por medio de fotografías, caricaturas políticas y elementos audiovisuales, la exposición presenta a diferentes Mundiales de fútbol y Juegos Olímpicos celebrados entre 1934 y 2026, como Argentina (1978) o Moscú (1980), explica que los eventos de alcance global coexisten con problemas sociales en los países anfitriones.


En entrevista, el curador de la exposición, Roberto Barajas, dice que la idea de crear esta exposición surge  del compromiso que tiene el Centro Cultural Universitario Tlatelolco con los derechos humanos y la memoria histórica en un contexto de cercanía al Mundial 2026 que organizan México, Estados Unidos y Canadá.


Ante este panorama, la pregunta que surge es: ¿Se puede separar lo deportivo de lo político? a lo que Roberto Barajas respondió: “Siempre este tipo de eventos están altamente politizados y siempre atienden a una agenda de intereses muy particulares”. Además de que este tipo de organizaciones siempre van a crear tensiones en los países que los organizan, y no será la excepción ni en este ni en los siguientes mundiales.


La crítica de la exposición no es hacia el deporte, es a la manera en la que se llega a usar los eventos mundialistas para crear narrativas de desarrollo y bienestar, dejando fuera problemáticas que merecen ser observadas y atendidas por el gobierno que quiere limpiar su imágen.

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