Poder transexenal de Gutiérrez Müller
- FRANCISCO RODRÍGUEZ

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ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
La expresión cherchez la femme ("busca a la mujer"), acuñada por el escritor Alejandro Dumas en 1854, sugiere que detrás de todo gran misterio o catástrofe hay una mujer. Las tres palabras francesas se han reinterpretado mal cuando se dice que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.” No siempre es así.
En el caso de las relaciones diplomáticas del gobiernito de México con el reino de España la mujer que provocó su “pausa” es Beatriz Gutiérrez Müller quien, a diferencia de su esposo, puede presumir que tiene influencia y poder transexenal. Y no porque el marido no la tenga, sino porque trata vanamente de ocultarla.
De ella surgieron las ideas –llevadas a la práctica por su cónyuge Andrés Manuel López Obrador– de demandar y exigir que el reino de España presente disculpas a México por los “atropellos” que se cometieron hace cinco siglos durante la conquista al territorio mexica, lo que en el actual periodo sexenal la señora Claudia Sheinbaum sigue exigiendo.
De la doctora en Historia, también, fue la iniciativa de cambiar el nombre histórico de “La noche triste” por el de “La noche victoriosa” en una plazuela donde languidece un enfermo ahuehuete. Sheinbaum, entonces regenta de AMLO en CDMX acató de inmediato para quedar bien con quien tenía la posibilidad de influir en la sucesión presidencial.
Y también de Gutiérrez Müller fue la ocurrencia de adelantar los festejos de los 500 años de la caída de Tenochtitlan –deberían festejarse hasta 2027–, aunque el colmo ha sido comparar a AMLO con Quetzalcóatl en un reel que se distribuyó en redes por esas fechas.
Influyente reescribe la historia la señora que se negaba a ser llamada Primera Dama, pero que actuaba tal cual lo hicieron las que aún llamábamos así. Peor aún, pues ninguna de las anteriores esposas de un presidente cambió la historia nacional.
De sus “ideotas” históricas también se nutrieron los renovados Libros de Texto Gratuitos, pues el controvertido Marx Arriaga, encargado de cambiar sus contenidos, es protégé de la señora Gutiérrez.
Ni Cleopatra, ni Helena, ni Mata Hari
En la historia, la frase de Dumas se traduce en figuras a las que se les ha atribuido el rol de femme fatale o el detonante de eventos mundiales.
Cleopatra y Marco Antonio, por ejemplo, cuya historia de amor es el ejemplo clásico de cómo un romance cambió el destino de dos imperios. Tras la muerte de Julio César, Marco Antonio se alió con la reina Cleopatra. Su romance provocó una guerra civil en Roma contra Octavio. Tras ser derrotados en la Batalla de Actium, ambos se quitaron la vida, lo que marcó el fin de la República Romana y el inicio del Imperio.
Helena de Troya es otro caso, pues según la tradición clásica y mitológica, el rapto (o fuga) de Helena, considerada la mujer más bella del mundo y esposa del rey espartano Menelao, por el príncipe troyano Paris, fue el detonante de la legendaria Guerra de Troya.
Y más cercana en el tiempo, Mata Hari, famosa bailarina exótica holandesa fue acusada por Francia de ser una espía doble para Alemania durante el Primera Guerra Mundial, convirtiéndose en el chivo expiatorio de varios fracasos militares durante el conflicto. Su vida encarna el estereotipo de la mujer fatal que usa el encanto para obtener secretos militares, por lo que fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento en 1917.
Gutiérrez Müller, por supuesto, no es Cleopatra, ni Helena, y dudosamente Mata Hari, pero su influencia trasciende ya dos sexenios, un verdadero Maximato de reinterpretación de la historia nacional.
Hay buena disposición del rey español
Ha sido el monarca Felipe VI quien ha dado significativos pasos para dar fin a la “pausa” –una figura hasta ahora desconocida en las relaciones internacionales--, en tanto la señora Sheinbaum, bajo la influencia de Gutiérrez Müller, persiste en la exigencia del reconocimiento hispano a las civilizaciones precolombinas.
Teniendo al lado al embajador de México en España, Felipe VI reconoció los abusos que se cometieron por Hernán Cortés.
Lo mismo Ernest Urtasun, ministro de Cultura de España, llamó a pedir perdón a México por el pasado colonial.
Y aunque a mexicanos y a españoles se les ha recordado que lo que ahora es México nunca fue colonia sino un virreinato, la tozudez que en este apartado han mostrado en Palacio Nacional es inquebrantable.
El rey español ha soportado las groserías de la Administración de Sheinbaum, quien no le extendió invitación a la ceremonia en la que tomó posesión –es un decir-- del cargo de Presidente de la República.
Y la más reciente: que solo recibiría al visitante muy brevemente –este jueves, a las 16 horas- porque él vino a México a presenciar el encuentro futbolístico entre las selecciones de España y Uruguay.
Empero, la visita de Felipe VI adquiere una relevancia que va más allá del ámbito deportivo. El encuentro representa una oportunidad para mantener abiertos los canales de diálogo entre ambas naciones, que en los últimos años han enfrentado diferencias sobre la manera de interpretar su pasado común por la influencia de Beatriz Gutiérrez Müller, presunta doctora en Historia.
Indicios
En su mentiñera del reciente 8 de mayo y ante los señalamientos sobre la influencia de AMLO en el actual gobierno federal, la señora Sheinbaum reiteró que no se ha comunicado con su antecesor; sin embargo, reveló que “de vez en cuando” se reúne con su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller. * Por hoy es todo. Agradezco haya usted leído este Índice Político y le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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