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Peligroso y delicado el Plan B de la aferrada reforma electoral

  • Foto del escritor: CARLOS GARCÍA GRANADOS
    CARLOS GARCÍA GRANADOS
  • hace 4 días
  • 6 Min. de lectura

EL SOCAVÓN


CARLOS GARCÍA


A pesar del rotundo fracaso que tuvo la perversa reforma electoral enviada a la Cámara de Diputados hace quince días y que a fin de cuentas terminó siendo votada en contra el miércoles pasado por los grupos parlamentarios de oposición del PRI, PAN, MC, así como de sus aliados del PT y del PVEM, decenas de millones de ciudadanos podemos estar un poco más tranquilos, ya que la anhelada dictadura por Amlo, Sheinbaum y Morena.


La reforma electoral que pretendía la desaparecer a los legisladores plurinominales de ambas cámaras, y la reducción del 25% del financiamiento a los partidos solamente logró 259 votos, todos de Morena; necesitaba 334 sufragios; mientras que en obtuvo 234 en contra, asestándole un duro revés a la permanencia por varios sexenios al Movimiento de Regeneración Nacional. 


Y la venganza no se hizo esperar, debido a que el mismo miércoles, el obediente y sumiso coordinador de los diputados guindas Ricardo Monreal Ávila, aseveró que van a lanzar al “Plan B” de la perversa reforma electoral “porque no desmayamos, no vamos a rendirnos”.


Sin embargo, Claudia Sheinbaum Pardo, sigue respirando por la herida causada por sus aliados electorales petistas y verdes a quienes continúa golpeteando y exhibiendo, asegurando: “quienes votaron en contra son los que siguen defendiendo sus “privilegios” y “no lo que el pueblo quiere” (¿?), cuando todos los mexicanos sabemos que el pueblo jamás fue tomado en cuenta para al menos opinar sobre la mentada reforma y la inquilina de Palacio lo sabe perfectamente. Lo único que le falta decirle a sus seguidores la jefa del Ejecutivo es que no voten nunca más por los petistas y los verdes ecologistas.


Las declaraciones vertidas por la exjefa de gobierno, que incendió a los legisladores morenistas quienes acusaron de traidores a los petistas y verde ecologistas, que enviaron perversos mensajes y amenazantes a los whatsapps privados de varios de los diputados aliancistas.


Todos los mexicanos sabemos de antemano que si Morena tiene exceso de poder desde el gobierno fallido de López Obrador, se lo debe a sus rémoras aliados que le votaron siempre  favorablemente todas y cada una de las iniciativas enviadas por el macuspano, a las que no les quitaron coma alguna. 


De esta manera el macuspano sometió al Poder Legislativo y al final de su gestión al Judicial para avasallar la separación de poderes, y comenzar a mangonear a su arbitrio a nuestra endeble democracia que más de tres décadas nos costó construir a todos los mexicanos. Pero eso ya se les olvidó a López Obrador y a Sheinbaum Pardo.


Pero en esta ocasión, le votaron en contra su perversa reforma electoral porque nunca fueron convocados e invitados a escucharla, para enriquecerla o hacerla viable y continuar con la incipiente democracia que tenemos los mexicanos, porque sí es necesaria una reforma pero no de la forma exclusiva con la que se planteó por parte de Amlo y de la presidente Sheinbaum.


Simplemente fue elaborada por puros izquierdistas, encabezada por Pablo Gómez, quien en todo momento se benefició por ser diputado plurinominal y senador en cuatro de las cinco ocasiones, salvo en una.


Desde el gobierno fallido de Amlo, los petistas y los kiwis (morenos por fuera y verdes por dentro),  han sido incondicionales del presidente en turno y de Morena, ya que le han votado todas las iniciativas a favor y por eso el encumbramiento indebido de los guindas.


Por lo pronto, desde el jueves Claudia Sheinbaum Pardo ya reenvió el Plan “B” que más bien es el “D”, destrucción de los cabildos y Cámaras de Diputados de las 32 entidades federativas, violando flagrantemente de antemano el artículo 115 constitucional: “establece al Municipio Libre como la base de la división territorial de la y de la organización política-administrativa de los estados. Define que cada municipio será gobernado por un ayuntamiento de elección popular directa, sin autoridad intermedia”.


Continua el artículo 115 Constitucional: “Gobierno Municipal: se integra por un presidente municipal, síndicos y regidores, bajo el principio de paridad de género y reelección consecutiva. Facultades y Hacienda: Los municipios administrarán libremente su hacienda y tienen personalidad jurídica propia”.  

   

“Autonomía: Los Estados no pueden tener autoridades intermedias entre su gobierno y municipios”. “Asociación: Los municipios pueden asociarse con otros para mejorar la prestación de servicios”.


El “Plan B”, que no es más que la revancha por no haberle aprobado la reforma electoral, consiste en obviamente cambios constitucionales; así como plantear que el ejercicio de revocación de mandato ya sea en el tercer o cuarto año, para el caso de Sheinbaum sería en el 2027 o 2028 y que en consulta popular se pregunte sobre la reducción al gasto de partidos políticos.


Por supuesto que esta pregunta viene sugestionada, porque seguramente no trae causas y/o motivos, solamente deberán contestar sí o no, pregunta por demás absurda y mal intencionada.


Sheinbaum Pardo sugirió: “Que se permita el uso de la consulta popular en temas electorales”, no es más que un plebiscito en beneficio de la presidente colocando su permanencia y popularidad en el centro de la contienda, criticó el exconsejero presidente del entonces IFE, Luis Carlos Ugalde.


De igual manera se pretende recortar recursos a los llamados Congresos locales y cabildos municipales. Establecer un tope al gasto del Poder Legislativo, tanto Senado como a la Cámara de Diputados, entre “otras beldades”.


Por cierto, el coordinador de los senadores guindas Ignacio Mier, confirmó que lo que ya se perfilaba, que la triada Juntos Hacemos Historia…de Terror, volvieron a unirse ¡atroz acuerdo! Que unida sacarán el Plan B más bien D (de destrucción), para sacar avante la otra reforma electoral en todos los ámbitos, Congreso de la Unión, Congresos Locales y gobiernos municipales, que es peligrosa y delicada, porque seguirá destruyendo la democracia y la separación de poderes.


Dicho proyecto que se presentará hoy lunes, incluye perversas medidas que cimbrará al sistema político mexicano. Habrá tope a gastos de diputados locales, regidores y senadores, que podrían alcanzar los 4 mil millones de pesos, para “atender” necesidades de la gente (¿?).


La realidad es que al gobierno federal ya se le acabaron los recursos económicos para seguir otorgando decenas de miles de millones de pesos para seguir comprando votos y conciencias en las próximas elecciones, y “tener de su lado” al “pueblo bueno”, en el que se recargan pero que no toman en cuenta para opinar, interactuar y exigir sus derechos.


Recordemos que el gobierno fallido de Andrés Manuel López Obrador la creció en 70% la deuda pública que heredó de Enrique Peña Nieto que dejó en 10.4 billones de pesos. Amlo la hizo crecer  irresponsablemente a 16.8 billones de pesos y que en sus falsas promesas de campaña, había asegurado que no iba a endeudar al país, realizando hechos que demostraron todo lo contrario.


Es preciso comentar que la deuda pública de Amlo es histórica, después de más de 186 años de república, cuando el tabasqueño fustigó a los todos los gobiernos anteriores, pero él demostró absoluta incapacidad para llevar las riendas de régimen regular, pues de igual manera, México tuvo el más mediocre crecimiento económico en los últimos 40 años del gobierno en turno con un paupérrimo 0.8% en seis años.


Por cierto Claudia Sheinbaum al inicio de su gestión protegió a su mentor político en una conferencia mañanera, asegurando que el “presidente López Obrador se endeudó poquito”, cuando la realidad es que fue del 70 por ciento la deuda pública.


Haciendo un recuento de las deudas públicas de cada gobierno, la información es la siguiente:


En el primer gobierno distinto a un priista después de más de 70 años, fue el del panista Vicente Fox Quesada (2000-2006), quien tomó al régimen con 2.04 billones de pesos y la dejó en 3.01 billones de pesos de deuda pública.


Mientras que el otrora albiazul Felipe Calderón Hinojosa, (2006-2012) en medio de la crisis financiera global y con su estrategia de seguridad, elevó la deuda pública a 5.9 billones de pesos; por su parte, Enrique Peña Nieto (2012-2018) en el retorno y adiós del tricolor a la presidencia de la república, dejó la deuda en 10.5 billones de pesos, el 92 por ciento de crecimiento de deuda pública.


Mientas que a 18 meses y medio de la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, quien heredó una deuda pública de 16.8 billones de pesos hasta hoy es de 18.3 billones de pesos, mostrando un ritmo de crecimiento rápido, un saldo que representa el 53 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), con un elevado costo financiero y un incremento en el endeudamiento que incluyen nuevas emisiones de deuda externa. El crecimiento económico en 2025 fue de un raquítico 0.4 por ciento.


Para no variar, los paganos somos los más de 130 millones de habitantes que análisis nos indican que cada la deuda por habitante es de 140 mil pesos. En enero del año en curso, el gobierno emitió deuda externa por 9 mil millones de dólares en bonos. Respecto a la deuda de Pemex es de 80 mil millones de dólares.


Así pues, además de una reforma electoral innecesaria planteada por Sheinbaum Pardo, dados los años complicados en materia de seguridad que seguimos viviendo todos los mexicanos debido a que el crimen organizado ha sentado sus reales en todo el territorio nacional y que de paso nos robó la paz con la complacencia López Obrador con su errática estrategia de “abrazos no balazos”, Claudia Sheinbaum debe retornárnosla a la brevedad en beneficio de todo el país, para que haya inversión financiera de empresas nacionales e internacionales que mucha falta hace y podamos retomar la confianza necesaria para que de esta manera podamos crecer decorosamente en el ámbito financiero y en materia de seguridad, dos materias muy importantes y pendientes del actual régimen.

   

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