México Siempre Hospitalario y Humanitario
- JORGE HERRERA VALENZUELA

- hace 5 horas
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R Á F A G A
*Siempre Trato Fraternal a Los Cubanos
*Recibimos de España a Los Niños de Morelia
*Asilo a Familias Chilenas en los Años 70
JORGE HERRERA VALENZUELA
A nivel mundial los mexicanos estamos orgullosos de la política ejercida, en favor de los habitantes de otros países, cuando movimientos internos orillan a la búsqueda de un lugar donde vivir, fuera de su propio lugar de nacimiento.
México se caracteriza por brindar hospitalidad a quienes, adultos, jóvenes o niños, sufren las consecuencias de individuos que llegan al poder, no a servir a sus semejantes, no a velar por los intereses del pueblo, sino a implantar el terror, cometer crímenes y controlar la vida de millones de seres.
Nuestra historia recoge las ocasiones en que gobierno y pueblo han tendido la mano a quienes son víctimas de la violencia propiciada por las ambiciones de supuestos redentores o por quienes imponen hábitos, costumbres, religiones, destruyen y no construyen.
En el siglo anterior recibimos a infantes españoles y a familias chilenas. Los dictadores Francisco Franco y Augusto Pinochet, como hoy el venezolano Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez, sin olvidar a los cubanos que abandonaron suelo patrio dominado desde 1959 por los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz.
Hospitalario el pueblo mexicano, ni duda existe. El mayor número de residentes extranjeros, es el de los norteamericanos jubilados. Forman colonias o campus en diferentes poblados estatales y viven felices. Disfrutan de su residencia y conviven con los mexicanos.
Recibimos a centroamericanos y sudamericanos. Muchos adquieren la nacionalidad mexicana, lo mismo deportistas que intelectuales, actores y actrices o pintores. En el gremio periodístico han participado peruanos como los hermanos Marino y Oswaldo Sagastegui; el chileno Jorge Ariztia estuvo en la Redacción de La Prensa. Siempre!, dirigida por don José Pagés Llergo, dio asilo a europeos, destacando los españoles.
MÉXICO Y CUBA, 125 AÑOS
Las relaciones diplomáticas entre los gobiernos y pueblo de los Estados Unidos Mexicanos y Cuba datan de 1902 y solamente en 2004 hubo breve cierre de las embajadas, debido a dos problemas que se suscitaron entre Vicente Fox y Fidel Castro, además de aquel “comes y te vas” que le dijo el mexicano, en una reunión donde estaba el presidente de Estados Unidos, Bush Jr.
Cuando se produjo la asonada militar para derrocar al presidente Francisco I. Madero, su esposa Sarita Pérez acudió al embajador Manuel Márquez Sterling, quien intentó salvar la vida del Apóstol de la Democracia, pero no encontró eco. Fueron los días de la llamada Decena Trágica, febrero de 1913.
Al paso de ya casi 125 años, México está ligado a la vida, a la política y a los gobiernos cubanos. Se mantienen buenas relaciones, así como muchos jóvenes estudiaron para médicos en Cuba, de la Isla han llegado quienes cursan sus carreras profesionales en las universidades mexicanas.
Ni que decir de actores, actrices y vedettes que se encumbraron en los escenarios mexicanos. Recuerdo entre los pioneros al actor Enrique Herrera y a las bellezas Amalia Aguilar, Rosa Carmina, María Antonieta Pons, Ninón Sevilla, Gina Romand “La Güera Superior”, actrices como Carmen Montejo, Dalia Iñiguez y recientes Livia Brito y Niurka Marcos.
En el ámbito internacional no se olvida que el presidente Adolfo López Mateos, a través de su secretario de Relaciones Exteriores, ordenó votar a favor de Cuba, cuando la Organización de Estados Americanos decidió expulsar al gobierno de Fidel Castro y de rebote el bloqueo económico que ejerce Estados Unidos de América.
Tiempo atrás, en el sexenio de don Adolfo Ruiz Cortines, Castro Ruz, El Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Teté Casuso y una docena más de cubanos estuvieron en México y aquí se entrenaron en terrenos de Chalco, como guerrilleros, a las órdenes del coronel de apellido Bayó. Siempre estuvieron vigilados por la DFS dirigida por don Fernando Gutiérrez Barrios.
De aguas veracruzanas salieron en el yate Granma hacia Cuba, internándose en Sierra Maestra y tomando La Habana el primer día de enero de 1959.
Entre 1979 y 2002 Fidel visitó siete veces nuestro país. En agosto de 1958 el general Lázaro Cárdenas encabezó, en la Ciudad de México, una manifestación en favor de Cuba; subido en el toldo de un coche, el michoacano pronunció un discurso frente a Palacio Nacional y después tuvo una audiencia con el presidente López Mateos. Ese mismo día concedió una entrevista de prensa, en su domicilio de Andes 602, Lomas de Chapultepec.
Desde hace 8 años las relaciones entre los gobiernos de México y Cuba han tomado un curso diferente. Lamentablemente las acciones presidenciales hacia ese país hermano, son para brindar apoyo al heredero de la dictadura castrista, no al pueblo cubano.
Caso concreto: México contrató a ¡tres mil médicos cubanos!, quienes no reciben directamente el pago por servicios profesionales. El dinero lo recibe el dictador Díaz Canel y una mínima parte es entregada a las familias de los galenos.
Los gastos del envío de petróleo, medicinas, comestibles y varios, se cubren con los impuestos que pagamos los contribuyentes cautivos. Reina la opacidad. Nunca se informa a cuánto asciende la ayuda humanitaria, hoy inclusive promovida por el expresidente tabasqueño, como reto a Donald Trump.
LOS NIÑOS DE MORELIA
Historia conmovedora es la que se inicia hace ya casi 89 años, al dar México asilo a 456 menores de edad, al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936 e implantarse el régimen dictatorial de Francisco Franco.
En Burdeos, España, el 27 de mayo de 1937, fueron embarcados en el vapor de bandera francesa, “Mexique”, un grupo de niñas y niños con destino al puerto de Veracruz, arribando el 7 de junio de ese mismo año. Fue emotivo el recibimiento de los pequeños que encontraron refugio en tierras aztecas. En principio, se planeó, al término del conflicto bélico el retorno.
El presidente Lázaro Cárdenas y el secretario de Educación, Gonzalo Vázquez Vela, estuvieron atentos al traslado de las y los infantes. Se les condujo en autobuses a la capital de Michoacán y pronto fueron conocidos como Los Niños de Morelia, cuya historia está escrita por la maestra Susana Avilés Aguirre.
Para atender en todo a los niños españoles se creó un Comité coordinado por la señora María de los Ángeles de Chávez Orozco y con ella colaboraron doña Amalia Solórzano Bravo, esposa del presidente Cárdenas; doña Carmelita Gil de Vázquez, esposa del titular de Educación y doña Matilde Rodríguez Cabo de Múgica.
En Morelia los 456 infantes fueron ubicados en dos edificios de la Escuela México-España y posteriormente se organizaron tres casas para mayor comodidad y atención a niñas, a menores de diez años y otra a los de hasta 14 años. En 1942 se organizó el Patronato Para Niños Españoles.
Mediante un telegrama, Cárdenas comunicó a su homólogo, Manuel Azaña, considerándose la acción humanitaria como una muestra “fiel manifestación de fraternidad que une a los dos pueblos”. Hoy comento, periodísticamente, que cientos de familias fueron formadas por esos “Niños de Morelia” y residen en México.
RESCATE DE LOS CHILENOS
El poner a salvo la vida de varios centenares de personas tras el Golpe de Estado contra Salvador Allende, estuvo de tintes dramáticos por las órdenes de Augusto Pinochet, la mañana del 11 de septiembre de 1973 y quien expuso su vida fue el equipo diplomático que encabezaba el potosino Gonzalo Martínez Corbalá.
También pudieron morir, los tripulantes de un avión mexicano enviado por el presidente Luis Echeverría Álvarez para rescatar a un primer grupo de chilenos y a jóvenes mexicanos refugiados por haber participado en los acontecimientos del 2 de octubre de 1968.
Un breve recuerdo lo escribió Edmundo Lizardi, testigo de los hechos. Pinochet implantó el terrorismo desde el primer minuto, consumado el asalto a la sede presidencial en Santiago. Las puertas de la embajada mexicana dieron paso, en pocas horas, a 700 personas que solicitaron asilo político.
Emilio O. Rabasa, secretario de Relaciones Exteriores, informó detalladamente al presidente Echeverría, quien dispuso enviar un avión de Aeronaves de México y al enterarse el militar golpista ordenó que no se permitiera que la aeronave llegara al aeropuerto en la capital chilena. Aterrizó en Lima, Perú.
El ministro Rabasa llegó a Lima y el avión despegó hacia la República de Chile.
Martínez Corbalá cumplía con su misión más humanitaria que diplomática, mientras que los pinochetistas atacaban por aire y tierra.
Pinochet dio órdenes de interceptar el vuelo de la nave mexicana. No hubo agresión material y la tripulación, escribió Lizardi, aterrizó sin instrucciones y sin autorización, estacionando el avión en un extremo de la pista.
De la residencia salieron varios vehículos con placas diplomáticas, trasladando a los refugiados hasta la puerta de la aeronave. En las pistas de la terminal aérea de la Ciudad de México, personalmente el presidente Echeverría recibió a los viajeros.
Se dijo que posteriormente familias chilenas tuvieron asilo en nuestro País. Echeverría fue el principal apoyo para Salvador Allende, cuya familia fue recibida en México.
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