Mediocridad + narco = 4T
- FRANCISCO RODRÍGUEZ

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ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
Cada día que pasa es más acogida la percepción entre los estudiosos del siglo de que la gran revolución en las conciencias no arrojó el éxito en la democracia. Ni la expansión del socialismo, ni la nueva revolución industrial, ni el avance científico tecnológico, y para colmo, ni el triunfo del Estado de Bienestar.
Nada de eso. Fue la irrupción de los mediocres en los gobiernos. Los mediocres se han unido y organizado tomando el poder y convirtiéndose en la clase dominante que impone su ley a contrapelo. La inteligencia y la honestidad han sido desalojadas de palacios y ministerios.
Ahora, en los centros de poder imperan la mediocridad, la vulgaridad, la soberbia, el egoísmo, la mentira, la demagogia y el odio de clases.
Desde que los mediocres nos dominan, los grandes hombres y mujeres no son admitidos en el poder, porque su simple presencia ridiculizaría a las bandadas, a las catervas de mediocres y torpes que nos dominan. Como lo decía Erasmo de Rotterdam, la mediocridad es la gran herejía de nuestra época.
Viene a cuento porque, la semana anterior, Amanda Taub publicó en The New York Times un artículo que llama a la reflexión. Como título preguntaba “¿Cuáles son los motores de las autocracias?” Y ahí mismo se respondía: “Empleados mediocres.”
Es el caso de los dos mandatarios electos en este malhadado régimen de Cuarta… tanto López Obrador como su secuaz Claudia Sheinbaum han surcado sus sexenios rodeados de colaboradores mediocres, cuyas actitudes se caracterizan por conformarse con el mínimo esfuerzo, la falta de motivación y el estancamiento. Representan todos un punto medio donde no hay excelencia ni innovación, sino simplemente cumplir con lo indispensable para salir del paso.
Pero Taub hace una distinción. Ninguno de los autócratas, como sin duda son AMLO y CSP, hubieran podido gobernar solo con ese acompañamiento, por lo que tuvieron que recurrir a fuerzas externas que los sostuvieran.
López Obrador y Sheinbaum lo han hecho con el apoyo del crimen organizado.
Con los cárteles de la droga, los extorsionadores, saqueadores, secuestradores que provocan terror entre la población. “Gobernar” infundiendo miedos ha sido su éxito.
No hay que retroceder mucho para ejemplificar: los nazis reclutaban para sus escuadrones móviles de la muerte, conocidos como Einsatzgruppen, a hombres con antecedentes disciplinarios, una "pureza racial" cuestionable o falta de experiencia militar.
El NKVD de Joseph Stalin, responsable de la muerte de cientos de miles de personas, "reclutaba deliberadamente a individuos con escasa formación y conocimientos", que a menudo no tenían más que educación primaria.
Erica Frantz, politóloga de la Universidad Estatal de Michigan, denomina a esos soldados rasos "perdedores leales".
“El líder sabe que la gente es más propensa a ser leal si no tiene muchas otras opciones profesionales, así que cuando digo perdedores, lo digo casi literalmente”, afirmó.
Otra vez, nuestra similitud con Hungría
Para los autócratas que ganan en las urnas y luego desmantelan los controles y equilibrios desde dentro -lo que han hecho AMLO y Sheinbaum-, la mecánica puede ser menos violenta, pero la lógica de selección de personal es la misma.
En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán se apoyó en unos pocos leales elegidos a dedo en la cúpula, además de un pequeño porcentaje de ambiciosos en los niveles intermedios que veían la política como el camino al éxito.
Attila Vincze, investigador de la Universidad Masaryk, estima que entre el 5 y el 10 por ciento de los jueces húngaros de la era Orbán —“los arribistas”— hacían “el trabajo sucio” para avanzar en su carrera. Lo mismo sucede hoy aquí con los ministros, magistrados y jueces “del acordeón”.
Venezuela optó por una vía más violenta. Hugo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, se apoyaron en la Guardia Nacional, a la que Alejandro Velasco, de la Universidad de Nueva York, calificó como "el escalón más bajo de las fuerzas armadas", y en los grupos armados de civiles conocidos como "colectivos". Tras el fraude electoral de Maduro en 2024, estas unidades asesinaron a decenas de opositores y detuvieron a miles, según Human Rights Watch.
Aquí, la Guardia Nacional, creada a imagen y semejanza de la venezolana, tiene tareas similares que aún no trascienden a lo público.
Estados Unidos no escapa a lo mismo. Porque ahora, durante el segundo mandato de la administración de Donald Trump, se está nombrando a leales a las fuerzas de seguridad, como el ICE y el FBI, cuyos currículos difícilmente les permitirían obtener esos puestos bajo cualquier otro presidente.
Esto «suele ser algo que vemos cuando un sistema ya ha transitado hacia el autoritarismo», y no en uno como Estados Unidos, que aún está experimentando un retroceso democrático.
El ICE recluta como los narcos mexicanos
La estrategia autocrática consiste en crear una "segunda escalera" para los ascensos, dotarla de recursos generosos, dar a entender impunidad a quienes la recorran y rebajar los requisitos de acceso.
La administración parece cumplir con esos requisitos, aunque las intenciones del presidente Trump sean poco claras.
El ICE se centra en la inmigración, pero hay similitudes preocupantes entre su estrategia y su historial reciente. Su presupuesto pronto superará con creces al de otras agencias federales de aplicación de la ley, y la administración prometió públicamente inmunidad después de que agentes mataran a un manifestante en Minneapolis.
Al mismo tiempo, convertirse en agente del ICE es más fácil que nunca. Un antiguo instructor de la academia de formación testificó que los nuevos cadetes se gradúan a pesar de la preocupación generalizada entre el personal docente de que "no pueden demostrar un conocimiento sólido de las tácticas o la ley necesaria para desempeñar sus funciones".
Los mediocres no bastan. Todos los autócratas requieren de la fuerza bruta para imponerse. Y lo vemos claro en nuestro país.
Indicios
En algunos casos, como en Morelos, la alianza mediocres – narcotraficantes ya es un escándalo, cual lo reveló el domingo el diario Reforma. A la mandataria estatal Margarita González le exigieron cargos en los ayuntamientos y hasta deshacerse de quienes electoralmente le pudieran estorbar. Herencia de Cuauhtémoc Blanco, sin duda. La operación “Enjambre”, que persigue estructuras municipales debería escalar al plano de lo estatal, donde esas alianzas son todavía más dañinas a la sociedad. Véase si no el caso del sinaloense Rubén Rocha y el de otros gobernadores de la costa del Pacífico. * Por hoy es todo. Reciba mi reconocimiento por haber leído este Índice Político y, como siempre, mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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@pacorodriguez
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