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Mayor certidumbre y mejor gasto, factores para originar un crecimiento constante

Foto del escritor: VÍCTOR HUGO BARRERA
VÍCTOR HUGO BARRERA
hace 1 hora
2 min de lectura

Víctor Barrera


El Fondo Monetario Internacional (FMI), dio el pasado viernes un empuje al optimismo de las autoridades mexicanas al realizar una revisión sobre la proyección económica estimada por la Secretaría de Hacienda para el 2027 de 1.5 al elevarla a 1.8 por ciento.


Por supuesto que esto fue recibido con alegría porque es un poco de oxígeno para un régimen que no ha lo grado superar el 2 por ciento del crecimiento económico del país.


Sin embargo, esta afirmación fue seguida de recomendaciones del FMI para alcanzar ese crecimiento que pudiera ser el punto de arranque de mayores en próximos años. Es decir, para alcanzar esto se hace necesario una buena gestión de las finanzas públicas.


El organismo, manifiesta que no solo es proponer bajar el déficit público, sino establecer un proceso que permita no solo alcanzar el objetivo planteado, sino que sea sostenible por varios años.


Aclara que ajustar el presupuesto significa reducir también el proceso de crecimiento, que significará menores ingresos que permitan cubrir el boquete financiero que mantiene nuestro país.


Advierte que no solo mostrando una sola vez un crecimiento económico alto puede solventarse los problemas financieros, sino que es necesario corregir los desequilibrios sin comprometer la inversión productiva, motor principal para el crecimiento sano.


Para los mexicanos es obvio que este régimen seguirá inyectando recursos a las obras faraónicas construidas en el sexenio anterior y esto provoca que los recursos que se tienen disminuyan y no haya oportunidad de generar otros proyectos productivos que sean de utilidad inmediata y sin pérdidas.


El FMI señala que un factor importante será el aumento de los ingresos tributarios, que derivarán de una mayor productividad, pero también mejorar el gasto corriente con eficiencia. En este sentido apunta que es importante remover los frenos impuestos a la inversión privada para que estos apoyen el desarrollo de nuestra economía.


Esto es si se ocupan más recursos para fortalecer el sector productivo y se permite que la inversión privada participe en varios sectores, los resultados serán más positivos.


El crecimiento de 1.5 por ciento que se estima para finalizar este año es positivo, pero mantener estos promedios en el corto plazo mostrarán la necesidad de establecer estrategias que no solo eleven la productividad, sino existan recursos suficientes para aumentarla.


FMI recuerda que la certidumbre jurídica y una arquitectura financiera fortalecida permitirá ir eliminado los cuellos de botella que hasta ahora enfrentamos como la falta de generación de energía eléctrica y mayor inversión en varias zonas del país.


México necesita una estrategia basada en una planeación correcta del gasto público apoyada con la inversión privada para construir lo necesario y captar los recursos suficientes que generen mayor cantidad de empleos, con salarios dignos y lo principal que incida en el incremento tributario para evitar seguir castigando al padrón existente.

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