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LA SOMBRA DE AMLO EN LA IDEC

  • Foto del escritor: EDUARDO SADOT
    EDUARDO SADOT
  • hace 3 horas
  • 3 min de lectura

Eduardo Sadot


Un detalle significativo que para algunos pasó inadvertido fue la trascendencia nacional e internacional de la asistencia del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), celebrada recientemente en agosto de 2026 en Buenos Aires, Argentina.


El evento, coorganizado por el Ministerio de Seguridad de la Nación argentina y la DEA de Estados Unidos, reunió a más de 400 jefes policiales y especialistas antidroga de alrededor de 100 a 120 países para coordinar estrategias contra el narcotráfico.


Harfuch no solo participó: presentó resultados de la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum (reducción de homicidios dolosos, decomisos y detenciones) y recibió elogios públicos del director de la DEA, Terrance Cole, quien lo calificó de “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”.


Lo relevante es que la propia presidenta explicó en la mañanera que, en un principio, no estaba convencida de que Harfuch asistiera. La razón que ofreció fue la historia reciente de fricciones entre México y la DEA. Sin embargo, sometió la decisión al gabinete de seguridad y, por unanimidad, se acordó que fuera, precisamente para mostrar los resultados de la actual administración y evitar que circulen versiones incompletas o distorsionadas a nivel internacional.


Esa explicación pública ha generado interpretaciones. Algunos la leen como simple transparencia institucional. Otros la ven como una señal de que aún se cuida la relación con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. En ese sentido, conviene recordar que, según diversos reportes periodísticos, López Obrador mostró reservas o se opuso inicialmente a que García Harfuch fuera el candidato de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2024, pese a que lideraba las encuestas internas. La candidatura terminó en manos de Clara Brugada por criterios de paridad de género.


Harfuch es hoy una pieza clave del gobierno de Sheinbaum y, por su trayectoria (incluyendo el atentado que sufrió en 2020), resulta el funcionario más lógico para representar a México en un foro de esa naturaleza.


La asistencia de Harfuch a un evento organizado por la DEA también invita a contrastar con la relación que mantuvo el gobierno anterior con esa agencia.


Durante el sexenio de López Obrador se privilegió la estrategia conocida como “abrazos no balazos”, que ha sido objeto de fuertes críticas tanto en México como en Estados Unidos.


Informes de organizaciones internacionales y reportajes de medios extranjeros han señalado que esa política coincidió con la expansión territorial de varios grupos criminales. Existen, además, investigaciones periodísticas que han explorado posibles vínculos entre campañas políticas y el crimen organizado, una narrativa que circula a nivel internacional aunque no ha sido demostrada de manera concluyente en tribunales.


En ese contexto, la presencia de Harfuch en Buenos Aires y el reconocimiento que recibió de la DEA pueden leerse de dos maneras: como un esfuerzo del gobierno de Sheinbaum por mostrar resultados concretos y construir una relación de cooperación (sin subordinación) con Estados Unidos, o como un movimiento que, inevitablemente, genera tensiones con sectores cercanos al expresidente, condición que Harfuch no puede, ni debe, subestimar y no puede bajar la guardia. Ni confiarse.


Ambas lecturas son legítimas; ninguna está plenamente demostrada. Lo que sí queda claro es que la figura de García Harfuch se consolida a nivel internacional y que la actual administración ha decidido apostar por una presencia más visible en foros multilaterales de seguridad.


Eso, por sí solo, ya constituye un cambio de estilo respecto al sexenio anterior.




Twitter: @eduardosadot


TikTok: eduardosadotoficial


Face: Eduardo.Sadot

 

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