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- CARLOS RAMOS PADILLA

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CARLOS RAMOS PADILLA
No resulta ser lo mismo un gritón activista callejero que vive de los reclamos y revueltas que un servidor público experimentado, reconocido y mejor aún, honesto en su congruencia y en sus comportamientos.
Salir a aventar piedras, botellas y consignas tiene sus riesgos, incluso de llegar a la presidencia. Vivir de acusaciones y difamaciones puede revertirse, todo queda consignado.
Es inadmisible que un gobierno no solamente se vea obligado a informar sobre el creciente número de desaparecidos sino a disfrazar y maquillar los datos y más aún cuando entonces la postulante, hoy presidenta (con a) sostuvo su argumentación y diatriba acusando a gobiernos anteriores de desapariciones forzadas.
Hoy hay madres rastreadoras, en aquellos gobiernos no las había, hoy hay campos de exterminio en donde pozolean a las víctimas y ante las pruebas se atreven a negarlo.
La presidente formó parte de una estrategia política que condecoró como heroina a la madre de un secuestrador y criminal incluso proponiéndola como aspirante presidencial. Una mujer que se dedicó a proteger y traer a México a los marasalvatruchas. A la hija la llevaron, como factura política, a ocupar la presidencia de la CNDH convirtiendo a esa noble institución en patíbulo para los extitulares y en oficinas de propaganda de la “transformación”. Un par de gobiernos, el anterior y este, que han optado por atacar a la OEA y a buscar acomodos políticos en la ONU para defender a Evo Morales, a Díaz Canel y a Nicolás Maduro.
Pero en estos días que el máximo organismo de la humanidad califica de crímenes de lesa humanidad a las desapariciones en nuestro territorio, entonces Palacio, la CNDH y en el primer pésimo comunicado del nuevo secretario de Relaciones Exteriores se desconoce al organismo.
Sheinbaum en el tercer debate presidencial, entonces en espacios de Tlatelolco, se montó en los cadáveres de los muchachos muertos en el 68. Hoy si su gobierno no es responsable de los desaparecidos, sí de negase a aceptar apoyo internacional para acabar con los narco cárteles y bandas de asesinos que ha llenado al país de cementerios clandestinos.
En el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, concluye que la información que ha recibido parece contener indicios fundados de que en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad, basándose en su evaluación de que se han producido múltiples ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes momentos y en diferentes partes del país.
El Comité también citó el continuo hallazgo de fosas clandestinas en el país, estimando que se han encontrado más de 4.500 fosas, que contienen más de 6.200 cadáveres y 4.600 restos humanos, además de unos 72.000 restos humanos no identificados.
Observar como amlo extiende la mano y apoyo a la madre de Joaquín Guzmán pero desatendió a miles de mexicanos que murieron de COVID mientras él se amparaba en medallitas milagrosas e invitaba a la población a darse abrazos.
Amlo se comprometió, de llegar a la presidencia, a resolver el caso Ayotzinapa e hizo responsable de ello a Alejandro Encinas. Ambos concluyeron el sexenio con palabrerías, fracasos, mentiras y nulos resultados. Ni eso pudieron.
Ceci Flores, luego de 7 años de arañar tierra y polvo para encontrar a uno de sus hijos, dio ejemplo de cómo todo un sistema, un gobierno y un aparato de seguridad y justicia valen nada y peor aún descalifican el hecho porque lo politizan y convierten a las víctimas no en opositores sino en enemigos.
Un miembro, delincuente, de la entonces liga 23 de septiembre ha movido políticamente al país por décadas y un joven enterrado clandestinamente pasa desapercibido, anulado y desacreditado.
La madre sufre descrédito, angustia, acusaciones y amenazas mientras que la hermana de Jesús Piedra Ibarra está bajo la cómoda cobija del erario público.
Al gobierno le interesa más difundir fotografías truqueadas de la falsa afluencia del AIFA que ocuparse de los enfermos y desaparecidos en siete años. Otorga el destino diplomático del país a un burócrata no por experiencia, capacidad, prestigio y reconocimiento, sino por preferencias y desviaciones sexuales en la etapa más crítica de las relaciones de México con el resto del mundo y más allá, con Estados Unidos.
Si Trump dobló a Ebrard ¿qué podrá hacer con “lord cacahuates”?
Y todas estas apreciaciones merecen ya la durísima evaluación internacional, mientras la presidenta (con a) se siente y se cree la más popular en América Latina.
Pero entendemos que si no saben de dónde fluye el manto contaminante de petróleo en el Golfo de México, menos de quiénes son las pálidas piernas que buscan el sol en una ventana de Palacio Nacional.
Por cierto, hay radares y satélites que bien podrían ubicar, y rapidito, al barco huachicolero que dicen desapareció de los informes de Palacio.
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