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La fosa número 22

  • Foto del escritor: FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO
    FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO
  • hace 7 horas
  • 3 Min. de lectura

Algo Cada Día


Fernando Ruiz del Castillo

 

Hay escenas que resumen a la perfección el estado real de un país. No hacen falta grandes informes ni discursos solemnes: basta una imagen o un video.


Una de esas imágenes circula en un video publicado por la periodista Dianeth Pérez Arreola, en el medio digital Brújula News. Un recordatorio incómodo de la tragedia que México parece haber decidido administrar con la misma rutina con la que se revisa el clima o el tráfico.


La tragedia de los desaparecidos.


Pero mientras algunos prefieren hablar de estadísticas, la tierra del Valle de Mexicali sigue hablando en otro idioma: el de las fosas.


Hoy apareció la fosa número 22 en el terreno de Pronatura Noroeste, ubicado en el poblado Miguel Alemán. Tres cuerpos más.


Tres historias interrumpidas.


Tres familias más condenadas a ese limbo cruel donde ya no se sabe si pedir un milagro… o una identificación forense.


Con este hallazgo, el conteo alcanza ya 42 cuerpos.


Cuarenta y dos y contando.


No son números. Son ausencias. Son lugares vacíos en mesas familiares donde alguien todavía guarda una silla con la esperanza de que algún día vuelva quien ya no volvió.


Pero si la tragedia tiene rostro humano, la burocracia también tiene el suyo. Y a veces ofrece escenas que rozan el surrealismo.


Hoy, por primera vez, la fiscal general del estado, María Elena Andrade Ramírez, decidió acudir al sitio donde los colectivos han encontrado una de las zonas de exterminio más dolorosas del Valle de Mexicali.


La noticia habría sido alentadora si no fuera porque terminó convertida en una metáfora perfecta del sistema de procuración de justicia.


La caravana de la fiscalía se atascó en la arena.


Literalmente.


Las camionetas no pudieron avanzar por el terreno arenoso. Así que, tras el pequeño incidente logístico —porque en este país incluso las fosas clandestinas exigen vehículos con tracción adecuada— la comitiva oficial decidió hacer lo más prudente.


Tomar algunas fotografías.


Y regresar.


De vuelta a la comodidad de la oficina.


La escena sería cómica si no fuera profundamente trágica: una fiscalía que no logra llegar a una fosa clandestina porque el camino tiene arena.


Mientras tanto, en el sitio quedó un solo perito trabajando entre las fosas.


Ni reflectores.


Ni iluminación.


Ni equipo suficiente.


Porque al parecer, en Baja California las fosas clandestinas también tienen horario de oficina.


El contraste es brutal. Mientras los colectivos de búsqueda —madres, hermanas, esposas— recorren el desierto con palas, varillas y una fe obstinada, la institucionalidad llega, se toma unas fotos… y se retira.


Es difícil imaginar una imagen más precisa de la distancia entre el discurso oficial y la realidad.


Las madres buscadoras escarban la tierra.


Las autoridades documentan la arena.


Y así seguimos.


México se ha acostumbrado peligrosamente a las cifras: cien mil desaparecidos a nivel nacional, decenas de miles de cuerpos sin identificar, cientos de fosas clandestinas. Pero cuando se mira de cerca, cuando se escucha el golpe seco de una pala contra la tierra, las estadísticas dejan de ser números y vuelven a ser lo que siempre fueron: vidas.


Por eso incomodan los videos como el que difundió Dianeth Pérez Arreola en Brújula News. Porque recuerdan algo que el poder quisiera enterrar junto con los expedientes: que detrás de cada fosa hay una historia que alguien sigue buscando.


Y que cada vez que aparece un cuerpo, lo que emerge de la tierra no es solo un cadáver.


Es también el fracaso del Estado.


Hoy el Valle de Mexicali suma 22 fosas y 42 cuerpos.


Y una escena que quedará para la crónica amarga de estos tiempos: la fiscal que quiso ir a las fosas… pero no pudo pasar la arena.


Mientras tanto, en el desierto, las madres siguen cavando con sus palas y sus manos en las mismas arenas en las que se atascó la caravana de vehículos blindados de la Fiscal del Estado.


Porque alguien tiene que hacerlo.

 

Lic. Francisco Fernando Ruiz del Castillo

Cel. 6861363618


*Foto de ilustracion es de Brújula News

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