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José Córdoba Montoya hace seria recomendación a Sheinbaum Pardo

  • Foto del escritor: LA RUEDA DEL PODER
    LA RUEDA DEL PODER
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

"Presidenta, con la franqueza que permite quien ya no está en la arena, pero entiende sus reglas: está usted ante un dilema que definirá la percepción de autoridad de todo su sexenio. No es menor.


El caso de este gobernador con licencia, acusado en Nueva York de servir a la facción de Los Chapitos, no es un simple escándalo. Es una fractura expuesta. La estabilidad de un Estado entero, Sinaloa, está comprometida, y con ella, la arquitectura de gobernabilidad que el partido ha construido. Pero toda crisis, bien gestionada, es una oportunidad para redefinir el tablero.


Usted viene de un mandato de continuidad, pero este hecho le exige un acto de ruptura simbólica con los vicios del pasado. Mi consejo, pensando en la estabilidad del sistema, es actuar en cuatro frentes, con la cabeza fría:


Primero: La variable externa. Desactivar la presión americana.

La acusación en Nueva York no es un gesto de justicia universal; es un mensaje de poder. Están poniendo a prueba su voluntad real de cooperar. Si usted se tarda, si hay excusas, las agencias americanas filtrarán más expedientes, más fotografías, más información. La van a arrinconar. No les dé ese gusto. Entregue la pieza con una eficacia impecable. Que la detención y el proceso de extradición sean un relojito suizo. Así, convierte una humillación potencial en una demostración de que usted controla sus instituciones de seguridad, a diferencia de sus predecesores. Mátele la narrativa al intervencionismo.


Segundo: La variable interna. Neutralizar el enemigo político.

El poder en Sinaloa no se acaba con un hombre. Hay una estructura. No subestime a quien se queda. Mueva sus fichas en Gobernación para asegurarse de que quien asuma de gobernador sustituto no sea un heredero del mismo grupo de interés, un 'tapado' con las mismas lealtades subterráneas. Necesita un administrador leal al proyecto de nación, no a la facción local. Si es posible, alguien con perfil técnico y sin ambiciones electorales futuras, que sirva de tapón y permita una transición controlada. Aproveche la licencia para limpiar la casa.


Tercero: La variable de la base política. No permita que el caso se vuelva bandera.

Lo peor que puede pasar es que la oposición, o peor aún, una corriente interna del movimiento, convierta a este personaje en un mártir, en una víctima del 'imperio'. Eso es dinamita pura. Usted debe controlar el relato. No caiga en la trampa nacionalista de defenderlo; al contrario, la bandera debe ser la defensa de la soberanía mediante la ley. 'En México no protegemos delincuentes, los sometemos a la justicia, venga la acusación de donde venga'. Así, le quita el oxígeno retórico a cualquier facción dentro de Morena que quiera usar esto para desgastarla por la espalda.


Cuarto: La variable presidencial. Concentración de poder y autoridad moral.

Este caso, Presidenta, es la excusa perfecta para hacer lo que todo mandatario necesita en un momento de crisis: centralizar el mando. Anuncie una supervisión directa desde Palacio Nacional de la estrategia de seguridad en Sinaloa. Demuestre que no le tiembla la mano para cortar cabezas políticas, pero ofrezca un plan de pacificación que proteja a la población civil. La gente en Sinaloa está harta del miedo. Hable con ellos, no con los capos. Construya una legitimidad popular que haga innecesarias las lealtades al viejo sistema.


En resumen, Presidenta: use esto para demostrar que su gobierno no será rehén de ningún actor fáctico, ni los de Washington ni los de Sinaloa. La lealtad a un proyecto de largo plazo a veces exige cirugía mayor sin anestesia. ¿Duele? Claro. Pero la alternativa es una gangrena que le pudre el sexenio en dos años. Usted decide si quiere ser una administradora de la crisis o la Presidenta que finalmente cortó el nudo gordiano. Estoy a sus órdenes."


Joseph Marie Córdoba Montoya

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