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EU obliga a la 4T a la entrega de sus narcos 

  • Foto del escritor: FRANCISCO RODRÍGUEZ
    FRANCISCO RODRÍGUEZ
  • hace 4 horas
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ÍNDICE POLÍTICO


FRANCISCO RODRÍGUEZ


Se los entrega, aun violando la Constitución, o de plano los estadounidenses vienen por ellos, como apenas lo hizo el director del FBI Kash Patel.


Y sí, sin el debido proceso de extradición, sin la autorización del Poder Judicial, la semana pasada el Ejecutivo excarceló y envió al territorio del norte a otros 37 delincuentes acusados de delitos en contra de la salud y que ya purgaban sentencias en reclusorios mexicanos, mismos que se sumaron a los 29 de febrero de 2025 --incluyendo a líderes de Los Zetas y operadores del Cártel de Sinaloa-- y a los 26 entregados en agosto del año anterior, entre los cuales iban "La Tuta" y el "Z40". El mismo anómalo procedimiento: sin juicios de extradición.


Claudia Sheinbaum y su llamado gabinete de seguridad no lo hacen motu proprio. Actúan como Uber Eats: a petición expresa del menú de delincuentes que en el norte ellos tienen a resguardo.


Aquí, esta “política” entreguista tiene consecuencias y éstas no son halagüeñas. Las inmediatas, las hemos visto, son movilizaciones de sicarios que cierran caminos y carreteras con autos y camiones incendiados. Las de mediano plazo, el surgimiento de mini cárteles que con el tiempo –y la complicidad de gobiernos municipales y estatales, incluso del federal-- adquieren poder. En el largo plazo, la ruptura de los pactos de complicidad y que los cárteles se volteen en contra del gobiernito cuatrotero.


Porque, en efecto, hasta ahora los cárteles y los sicarios dedicados al narco y a la extorsión han sido los más preciados aliados del Movimiento de Regeneración (?) Nacional fundado por Andrés Manuel López Obrador. No sólo “aportan” económicamente, también fungen como fuerzas represoras en donde hay necesidad de apaciguar el ya natural descontento de la población.

 

Guardias blancas de la 4T

 

Los cuatroteros entreguistas con su complicidad con los carteles del narcotráfico configuran una alianza difícil de superar con el solo ejemplo de un líder, por más carismático que sea. El carisma sirve también para lo trapeado y lo barrido. Como ejemplo vulgar: Benito Mussolini –admirado por AMLO-- era carismático.


El poder acumulado, en términos de dinero en efectivo, fuerza real de ataque, armamentos sofisticados, organización en el campo y las ciudades, colaboración de desempleados como “halcones” e indicadores, es suficiente para poner a temblar a cualquier régimen legal, a cualquier institución formal establecida.


‎Las guardias blancas de los reaccionarios del principio de la Revolución mutaron, se transformaron en una complicidad más que demostrada entre el Estado de la 4T y los grupos de la delincuencia organizada y el trasiego de psicotrópicos que ya causaron mucho más de medio millón de muertos, desaparecidos, desplazados, torturados y ejecutados sin miramientos. Gobierno y potentados económicamente se sirven de ellos por igual.


Si las “guardias blancas” –creadas en los primeros balbuceos revolucionarios cuando se vio que el reparto agrario y la productividad en el campo eran el objetivo de los reivindicadores-- mocharon las orejas de los educadores y de los líderes sociales, los carteles no se han andado con chiquitas. Éstos matan y destazan a placer, cobijados por el amancebamiento con los políticos de la rapiña, el entreguismo y la vergüenza internacional del país en el extranjero, que no es poco decir.


‎La complicidad y el encubrimiento criminal entre asesinos, políticos y hasta empresarios ha convertido a este país en una caricatura de la ley. La asociación delictuosa, nunca probada por los esmerados y perfumados procuradores de justicia –ahora fiscales– ha convertido nuestro territorio nacional en una fosa clandestina. En el hazmerreír del mundo moderno.


La falta de decisiones presidenciales a tiempo, oportunas y eficaces puede convertirse en la mayor debilidad del sistema. Los conservadores y los delincuentes quieren que el Ejecutivo federal y los poderes sean una especie de plantas de ornato, una nueva edición de los juicios medievales: obedézcase, pero no se cumpla.


Por eso Estados Unidos es que pone a trabajar a sus agentes y a sus tribunales, porque aquí no’más no.

 

Gobierno pobre. Cárteles ricos

 

En estos momentos cruciales de la Nación nada más inoportuno que asesores jurídicos medrosos, funcionarios con manos de maraqueros, gente cooptada por el poder del dinero. Hay demasiado efectivo líquido que manejan los traficantes, muchísimo más del que pueda manejar el aparato en todo el presupuesto.


Los cincuenta o cien mil millones de pesos con los que cuentan los titulares del Ejecutivo Federal –la “desaparecidita” partida secreta-- son una carcajada frente a los cientos de miles de millones que maneja cualquier capo regional, cualquier cartel con autorización oficial para ejercer, cualquier asesino en complicidad con los poderes cuatroteros del entreguismo nacional.


Es preciso poner en juego la sensibilidad y la inteligencia para contrarrestarlos. Es necesaria la decisión oportuna, medida, eficiente para desmantelar el emporio criminal que azota los caminos, las propiedades, los terrenos y las ciudades. Sin eso no se va a ninguna parte, excepto al ridículo.


Los operadores de la seguridad nacional deben ser los cirujanos equipados con el mejor y más filoso bisturí para penetrar con eficacia en el ámbito de la delincuencia organizada. No dar bastonazos de ciego, no agotar el tiempo en discusiones bizantinas, no enseñar las cartas antes de actuar. Ser precisos e inclementes.


De no ser así, los ataques terrestres anunciados ya muchas veces por Donald Trump serán una realidad ineludible.


Más temprano que tarde.

 

Indicios

 

Admitámoslo. El reino de los Omar García Harfuch, Ricardo Trevilla Trejo, Raymundo Morales Ángeles, así como el de los Crescencio Sandoval, Audomaro Martínez, Rafael Ojeda Durán y de todo los LópezAdán, en la lista-- es el mismo del que permitió el florecimiento del desastre de la seguridad pública y nacional. Es el mismo de la complacencia con el supuesto enemigo que de pronto dormía en la misma cama. Es el reino de los secuestradores encubiertos, de los torturadores con permiso, de los asesinos del trasiego. Es el mismo régimen del silencio cómplice que quiere seguir callando, encarcelando y asesinando a los actores sociales y que se oponen a la subasta de la patria. Es el mismo que sirve a los designios del imperio chiquito para imponer sus condiciones y sus plazos de la entrega del país. Y lo verdaderamente increíble es que acabar con ese reino depende de decisiones que peguen en los bolsillos de policías mendaces, MP’s y jueces corruptos, procuradores blandengues y comprometidos con los de siempre, políticos oportunistas que quieren seguir acabando con la paz y el desarrollo del país. Un solo manotazo en el escritorio bastaría para deshacernos de estos asesinos. Lo malo es que ese escritorio está en el llamado Despacho Oval. * Mi reconocimiento sincero para usted que leyó este Índice Político. Como siempre, reciba también mis deseos de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!

 

 

@IndicePolitico

@pacorodriguez

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