Estados Unidos no olvida
- FERNANDO RUIZ DEL CASTILLO

- 26 jun
- 2 min de lectura
Algo Cada Día
Fernando Ruiz del Castillo
Mientras millones de mexicanos estamos disfrutando uno de esos escasos momentos de unidad nacional que regala el futbol, celebrando los triunfos de la Selección Mexicana, al norte de la frontera el gobierno de Estados Unidos sigue concentrado en un asunto que para ellos nunca ha dejado de ser prioridad: el combate a los cárteles de la droga y la eventual responsabilidad de quienes, por acción u omisión, hayan permitido su expansión.
La euforia deportiva dura noventa minutos. La política internacional, en cambio, no conoce tiempos muertos.
Después de un par de semanas de aparente calma, ayer el nuevo administrador de la DEA, Terry Cole, acompañado por el secretario de Defensa estadounidense, volvió a elevar el tono de los mensajes dirigidos a México. Las declaraciones fueron claras: Washington espera una ofensiva más contundente contra las organizaciones criminales y mantiene como prioridad absoluta la seguridad de ambos países.
No es un mensaje aislado. Tampoco parece casual que llegue justo cuando se acumulan diversos episodios políticos que mantienen bajo presión a personajes relevantes de Morena.
En Baja California continúa generando consecuencias la filtración relacionada con la gobernadora Marina del Pilar Ávila. En Sinaloa se cumplen los sesenta días que distintos analistas habían señalado como un plazo políticamente significativo en torno al caso del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, después de que el asesinato de Héctor Melesio Cuén y la captura de Ismael "El Mayo" Zambada colocaran nuevamente a ese estado bajo el reflector internacional.
Al mismo tiempo resurgen versiones, investigaciones periodísticas y señalamientos públicos que vuelven a colocar en la conversación a gobernadores como Alfonso Durazo, Américo Villarreal y Alfredo Bedolla, así como al secretario de Educación, Mario Delgado. Ninguno de estos casos implica por sí mismo responsabilidad legal acreditada, pero todos forman parte de un mismo contexto político que Washington observa con enorme interés.
Estados Unidos acostumbra trabajar con expedientes de largo plazo. No suele cerrar capítulos porque cambien los gobiernos, desaparezcan las coyunturas mediáticas o se modifique el discurso político. Sus agencias acumulan información durante años y actúan cuando consideran que existen las condiciones jurídicas, diplomáticas o estratégicas para hacerlo.
Por eso conviene no minimizar las recientes declaraciones. Más que amenazas, representan un recordatorio de que la presión continuará mientras el tráfico de fentanilo siga cobrando decenas de miles de vidas cada año en territorio estadounidense.
En México solemos pensar que el tiempo diluye los problemas. En Washington ocurre exactamente lo contrario: el tiempo fortalece los expedientes.
Quizá por eso, mientras aquí las conversaciones giran alrededor del próximo partido de la Selección Mexicana, las vacaciones de verano o la sucesión política de 2027, en las oficinas de la DEA y del Pentágono siguen revisándose informes, cruzándose bases de datos y actualizándose investigaciones.
Los aficionados celebran goles.
Los estrategas de seguridad revisan nombres.
Y esa diferencia explica por qué, en materia de seguridad nacional, Estados Unidos rara vez olvida... y casi nunca perdona.
Lic. Francisco Fernando Ruiz del Castillo
Cel. 6861363618
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