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El silencio también desaparece

  • Foto del escritor: FERNANDO RUIZ CASTILLO
    FERNANDO RUIZ CASTILLO
  • hace 42 minutos
  • 3 Min. de lectura

Algo Cada Día


Fernando Ruiz del Castillo

 

Hay silencios que matan dos veces. El primero, cuando una persona desaparece. El segundo, cuando la autoridad decide mirar hacia otro lado. Y en Baja California, ese segundo silencio tiene nombre y cargo: María Elena Andrade, fiscal general del Estado.


Circula un video en redes generado por el portal Brújula News, uno de los pocos que le han dado seguimiento al tema de las fosas y los desaparecidos, donde madres buscadoras —mujeres que han convertido el dolor en oficio y la esperanza en resistencia— lanzan un llamado desesperado, directo, humano. No piden privilegios. Exigen lo mínimo: ser escuchadas, ser atendidas, ser acompañadas por una institución que, por ley y por ética, tiene la obligación de buscar a sus hijos.


Pero la fiscal no escucha. No responde. No aparece. Y si lo hace es desde la comodidad de su oficina, ante algunos medios, flanqueada por otros servidores públicos, impecablemente vestida y cuidadosamente peinada y maquillada.


Ni siquiera actuó cuando la propia gobernadora, Marina del Pilar Ávila, hizo un llamado para que se actuara en consecuencia. Ni siquiera entonces. El mensaje oficial fue claro: la crisis humanitaria de las desapariciones puede esperar. Las madres, también.


En Baja California, como en todo el país. buscar personas desaparecidas no debería ser una tarea ciudadana. Tendría que ser una prioridad institucional, con recursos, personal capacitado, protocolos efectivos y resultados medibles. Pero lo que vemos es lo contrario: colectivos trabajando con palas, varillas y fe, mientras la Fiscalía se especializa en la burocracia, la lentitud y la evasión.


Las madres buscadoras no solo rastrean fosas; también desentierran la negligencia oficial. Cada jornada de búsqueda sin apoyo estatal es una radiografía brutal del abandono institucional. Cada video es una acusación pública. Cada grito ignorado es una prueba más del fracaso de la Fiscalía.


El testimonio de Marlen Castro, líder del Colectivo Buscando a Paola y Desaparecidos, es un grito de desesperación de una madre que busca a su hija, que exige apoyo oficial, pero además una revelación de los juegos de números que tanto gustan en el poder, para seguir desapareciendo a los desaparecidos.

Mientras ellas encuentran 33 cuerpos en 16 fosas, en la Fiscalía reportan la mitad.


Fiscal Andrade: usted no dirige una oficina administrativa, sino una institución responsable de investigar delitos, especialmente graves, proteger víctimas y garantizar justicia. Y en el tema de desapariciones, su gestión ha sido, por decir lo menos, alarmantemente insuficiente.


No se trata de discursos. No se trata de comunicados. No se trata de justificar la inacción con tecnicismos legales. Se trata de voluntad política, sensibilidad humana y compromiso real.


Porque mientras su oficina analiza oficios, las madres cavan con las manos. Mientras usted revisa agendas, ellas recorren desiertos, cerros y brechas. Mientras su institución calcula tiempos, ellas cuentan días sin dormir.


La desaparición forzada y la desaparición cometida por particulares son los delitos más crueles que enfrenta este país. No solo borran personas, destruyen familias enteras. Frente a eso, la indiferencia institucional no es neutral: es cómplice.


El llamado es claro y urgente:


Salga de la oficina. Mire a las madres a los ojos. Escuche sus historias. Acompáñelas en campo. Active protocolos reales de búsqueda inmediata.

Transparentar resultados. Rendir cuentas públicas. Coordinarse con colectivos, no estorbarlos.


No más simulación. No más excusas. No más silencio.


Porque cada día que pasa sin una búsqueda efectiva es una oportunidad perdida de encontrar con vida a alguien. Y esa responsabilidad, fiscal, no se borra con comunicados. Se carga en la conciencia.


Las madres ya hicieron su parte. Ahora le toca a usted. Y no mañana. Hoy.

 


@Encuentro29

@ferruzcas

Facebook: Fernado Ruiz del Castillo

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