Económica, una más de las crisis que aquejan a México

Víctor Barrera
Recientemente ha ocurrido un enfrentamiento entre el actual secretario de Hacienda, Edgar Amador y uno de los ex secretarios de Hacienda en el periodo de Ernesto Zedillo, Guillermo Ortíz.
Ambos funcionarios les ha tocado enfrentar situaciones financieras difíciles. A Edgar Amador intentar cubrir el desastre heredado de la administración de Andrés Manuel López Obrador y a Guillermo Ortíz el ocasionado por la administración de Carlos Salinas.
Ambos lograron en un plazo corto contener esto. En el caso especifico de Edgar Amador, el problema es que el despilfarro financiero por la construcción de obras sigue latente y a esto se suma un dispendio importante de recursos para cubrir los programas sociales que se originaron en la pasada administración y que reconocieron como un derecho constitucional.
Esto por supuesto disminuye el espacio para aportar recursos suficientes que permitan desarrollar infraestructura que impulse el crecimiento económico, factor fundamental para mantener un combate a la pobreza creando riqueza.
Esto último es precisamente el elemento en el cual se centra la discusión, porque si aceptamos la narrativa de una disminución importante de la pobreza en México, el problema fundamental ahora radica en la falta de crecimiento económico.
De acuerdo a Guillermo Ortíz, esto provoca la debilidad de nuestra economía que está volcada en mantener de manera ficticia el mercado interno, dispersando recursos, pero no se generan las condiciones para crear riqueza que soporte ese dispendio de recursos.
La respuesta de Edgar Amador es expresar que se intenta establecer una consolidación fiscal sin crear otros problemas como el Fobaproa, que endeudo al país por muchos años y que hasta ahora seguimos pagando.
Esta discusión ha creado otro problema, porque ante las excusas de Edgar Amador, al aceptar que se dispensan recursos para sostener un mercado interno y no se aportan elementos para el desarrollo de la infraestructura, hace que los inversionistas internacionales mantengan prudencia de invertir en nuestro país.
Sin embargo se busca la forma de ir invitando a los inversionistas a que coloquen sus capitales en México. Al menos se ha logrado que no salgan estos recursos y que se re inviertan. Pero el tema es que se debe encontrar la forma en la cual estas inversiones sean mayores.
No se trata de dar calificaciones a las opiniones de ambos personajes. Lo que se debe entender es que con crecimientos económicos por encima del 4 por ciento se podrán obtener los recursos para sostener los programas sociales y seguir apoyando el incremento salarial en el país, de lo contrario la discusión podrá durar semanas o meses.
Pero si en esta administración no encuentra la estrategia para atraer inversiones que generen más empleos, con producción en crecimiento y salarios dignos, seguiremos obteniendo crecimientos menores al 2.5 por ciento que no son insuficientes para pensar en fortalecer la estabilidad económica.
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