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Cuando un político deja de caminar, deja de escuchar. Y cuando deja de escuchar, empieza a equivocarse: Fernando Castro Trenti

  • Foto del escritor: LA RUEDA DEL PODER
    LA RUEDA DEL PODER
  • hace 34 minutos
  • 5 min de lectura

*Estoy y estaré con Claudia Sheinbaum para enfrentar enormes desafíos


Gracias a todas y todos los representantes de los medios de comunicación que nos acompañan. Quise convocarlos porque considero que ha llegado el momento de hacer un corte de caja.


Hace algunas semanas tomé la decisión de participar en el proceso de Morena para la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Pero esa decisión no comenzó solamente conmigo.


Cuando llegó el momento de registrarme, diez mil setecientas noventa y cinco mujeres y hombres respaldaron con su firma mi participación.


Para mí, esas firmas significaron algo muy sencillo.


Había miles de bajacalifornianos que me estaban diciendo:


“Fernando, participa. Recorre el estado. Escucha a la gente.” Y eso fue exactamente lo que hicimos.


Desde el primer día dije que no iba a participar desde un escritorio. Me propuse recorrer Baja California, caminar sus comunidades, escuchar a nuestra gente y hablar de frente con las mujeres y los hombres que todos los días construyen este estado.


Hoy esa etapa está llegando a su conclusión.


Y quiero decirles algo muy sencillo: Cumplimos.


Recorrimos los siete municipios de Baja California. Mexicali. Tijuana. Ensenada. Tecate. Playas de Rosarito. San Quintín. Y San Felipe.


Llegamos también hasta Isla de Cedros.


Porque cuando uno dice que quiere escuchar a Baja California, tiene que estar dispuesto a ir también a donde no es fácil llegar.


No quisimos conocer Baja California desde las oficinas. Fuimos a buscarla.


Y hoy no quiero solamente contarles lo que hicimos.


Quiero enseñárselos.


Aquí están documentadas ciento diez asambleas informativas realizadas a lo largo de Baja California. Aquí hay lugares, fechas, fotografías, reuniones y, sobre todo, miles de historias de bajacalifornianos.


Pero quiero dejar algo muy claro.


Este trabajo no lo hizo Fernando Castro Trenti solo.


Detrás de estas ciento diez asambleas hay cientos de mujeres y hombres que organizaron, convocaron, caminaron colonias, consiguieron lugares, pusieron sillas, hicieron llamadas, recibieron vecinos y ayudaron a que pudiéramos escuchar a Baja California.


Esta carpeta representa algo mucho más importante que ciento diez eventos. Representa organización. Representa territorio. Representa mujeres y hombres que creen que vale la pena participar. Y representa un equipo que demostró que sabe organizarse, trabajar y dar resultados.


A todas y todos ellos quiero decirles hoy públicamente:


Gracias. Estuvimos con trabajadores, empresarios, jóvenes, mujeres, adultos mayores, campesinos, pescadores, transportistas, profesionistas, comerciantes y familias de nuestras colonias.


Fuimos principalmente a escuchar.


Porque siempre he creído algo:


Cuando un político deja de caminar, deja de escuchar. Y cuando deja de escuchar, empieza a equivocarse.


Y después de recorrer nuevamente Baja California, puedo decirles que este estado tiene enormes fortalezas. Pero también problemas que ya no podemos normalizar.


La inseguridad no puede convertirse en parte de nuestra vida cotidiana.


El cobro de piso no puede ser normal.


La extorsión no puede ser normal.


La falta de oportunidades para nuestros jóvenes no puede ser normal. Y tampoco podemos aceptar que haya comunidades que sientan que el gobierno está demasiado lejos de ellas.


Pero también encontré otra cosa.


Encontré un pueblo trabajador, generoso y profundamente orgulloso de Baja California. Encontré gente que quiere que continúe la transformación. Pero que también quiere que la transformación dé resultados cada vez mejores.


Por eso he dicho que la única continuidad en la que creo es la continuidad del cambio.


Durante este proceso he hablado mucho de congruencia. Y sería muy fácil pedirles a los demás que acrediten su conducta y no hacerlo uno mismo. Por eso decidí empezar conmigo.


Y hoy quiero poner también documentos sobre la mesa.


Primero, presento públicamente mi constancia de no antecedentes penales.


Porque quien aspira a una responsabilidad pública debe estar dispuesto a que la sociedad conozca no solamente lo que dice en un discurso, sino también sus antecedentes. No basta pedir confianza. Hay que dar elementos para merecerla.


También solicité formalmente al Poder Judicial del Estado de Baja California que revisara si existe en mi contra algún procedimiento o sentencia relacionada con incumplimiento de obligaciones alimentarias.


La respuesta oficial fue clara.


No existe registro de procedimiento en curso ni sentencia firme condenatoria en mi contra por esos supuestos.


También sometí mi trayectoria al escrutinio de una organización dedicada a la defensa de las mujeres.


La Colectiva de Madres Contra la Violencia Vicaria revisó mis antecedentes y determinó que cumplo con los requisitos de la denominada Ley Tres de Tres.


Además, reconoció el trabajo que durante mi trayectoria legislativa he realizado en favor de los derechos de las mujeres, las infancias y las adolescencias.


¿Por qué hice todo esto?


Porque creo que quien aspira a conducir un movimiento tiene que estar dispuesto a poner sobre la mesa no solamente sus discursos. También su trayectoria. Sus resultados. Y su conducta.


No se trata solamente de decir quién eres.


Hay que poder demostrarlo.


Hoy estamos llegando al momento en que nuestro movimiento deberá tomar una decisión.


Yo respeto profundamente a Morena.


Respeto a su dirigencia. Respeto las reglas del proceso. Y, sobre todo, voy a respetar la voluntad de la gente.


No voy a anticipar resultados.


No voy a declararme ganador antes de tiempo.


Y tampoco voy a descalificar un proceso antes de que concluya.


Hice lo que me correspondía hacer.


Me registré con el respaldo de diez mil setecientas noventa y cinco firmas. Recorrí los siete municipios. Llegamos hasta Isla de Cedros. Realizamos ciento diez asambleas informativas. Caminé. Escuché. Trabajé. Presenté mis resultados. Y puse mi trayectoria y mi vida al escrutinio público.


Aquí está el trabajo.


Ahora corresponde al movimiento hacer su parte.


¿Estoy listo?


Absolutamente.


Estoy listo para conocer los resultados.


Estoy listo para asumir la responsabilidad que el movimiento determine. Y estoy listo también para seguir trabajando por Baja California. Porque esto nunca se trató solamente de Fernando Castro Trenti. Se trata de algo mucho más importante. Se trata de defender una transformación que inició Andrés Manuel López Obrador, que hoy encabeza nuestra presidenta Claudia Sheinbaum y que tenemos la responsabilidad de profundizar en Baja California.


La transformación no significa decir que todo está bien.


Transformar significa precisamente reconocer lo que todavía está mal y tener el valor y la capacidad para cambiarlo.


Y para hacerlo necesitamos experiencia. Capacidad. Carácter. Sensibilidad. Y resultados.


Durante estas semanas mucha gente me preguntó:


“Fernando, ¿por qué otra vez?” Y mi respuesta, después de recorrer Baja California, es todavía más clara:


Porque todavía hay mucho por hacer.


No estoy aquí buscando coronar una carrera política. Estoy aquí porque creo que la experiencia solamente tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás. Yo ya tuve oportunidades. Ya ocupé responsabilidades. Ya cometí errores. Ya aprendí. Y precisamente por eso sé lo que significa gobernar. Y sé también el tamaño de los problemas que enfrenta Baja California.


No sé cantar.


No sé bailar.


Y probablemente nunca aprenderé.


Pero sí sé trabajar.


Sí sé tomar decisiones.


Sí sé poner orden.


Y, sobre todo, sé cuidar a la gente.


A las más de diez mil personas que respaldaron mi participación. A quienes organizaron nuestras ciento diez asambleas. A quienes nos abrieron las puertas de sus casas. A quienes caminaron con nosotros. Y a quienes simplemente se acercaron para decirnos lo que piensan:


Gracias.


Hoy no termina un proyecto.


Concluye una etapa.


La recorrimos de punta a punta.


La hicimos con trabajo.


La hicimos con organización. Y la hicimos dando la cara.


Ahora esperamos con serenidad, con confianza y con respeto la decisión de nuestro movimiento.


Estamos listos.


Y cualquiera que sea el siguiente capítulo, una cosa no va a cambiar:


Voy a seguir trabajando por Baja California.


Muchas gracias.

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