AMLO en la “pepena” con el PT

La Espinita
*Economía no resiste un año más
*Broma: La “investidura” de CSP
Andy S. K. Brown*
En Casa “La Chingada” hay “otros datos” con respecto a las candidaturas que Morena ha propuesto muy adelantadamente.
Hay entidades en donde es evidente que la decisión de Ariadna Montiel, Citlalli Hernández y en algunas ocasiones hasta de Claudia Sheinbaum –a quien permitieron opinar, pero muy marginalmente- no fueron del agrado de López Obrador.
Es por tal que, de acuerdo con aguzados observadores de eso que llaman política y que en realidad es politiquería, AMLO ha decidido echar mano del Partido del Trabajo para, en algunas entidades, competir en contra de su creatura: el Movimiento de Resentidos y Narcos al que conocemos por su acrónimo Morena.
En Quintana Roo, como comentamos ayer usted y yo aquí, Rafael Marín Mollinedo ya avisó que no dejará que “esa gente” –en referencia a la mafia Verde- se apodere de la entidad. Hoy deshoja la margarita: ¿PT o nada?
Raúl Morón, en Michoacán, ya mostró su insatisfacción por el resultado de una encuesta que no se mostró, lo mismo que Abelina López en Guerrero.
Ambos son potenciales candidatos de “El Beto” Anaya en sus respectivas entidades.
Si en Chihuahua los guindas se decantan por Cruz Pérez Cuéllar, ahí está el “hermano” incómodo Adán López para conducir de la mano a Andrea Chávez hacia las filas petistas.
No es casual que el coordinador del PT en la San Lázaro, Reginaldo Sandoval, haya endurecido su posición con respecto a Morena hace un par de días tras salir de una reunión en la SHCP, con la que prácticamente rompió lanzas con la actual dirigencia morenista. La formal. La real, ya sabemos, es única y exclusivamente de AMLO, quien todo indica que ya tiene dos cartas para jugar en junio de 2027.
Tal vez piensa que son un par de ases, pero… ambas franquicias están en decadencia.
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Quienes han transitado por la titularidad de la entonces “neoliberal” –según los cuatroteros- Secretaría de Hacienda y Crédito Público no le dan más de un año a la situación gravísima por la que atraviesan las finanzas y la economía del país.
Uno de ellos, quien ocupó el cargo en el sexenio de EPN –y pidió el anonimato- responsabiliza del desastre a cuando menos tres factores: el desmedido gasto en apoyos directos al electorado de Morena o compra de votos, que ya rebasa con mucho el billón de pesos; que no existan ya ninguno de los ahorros que amasaron los “neoliberales”, pues AMLO los dilapidó en su primer sexenio en el poder, y el alto nivel de endeudamiento de ambos gobiernitos cuatroteros.
Crítico, sí, pero también propositivo: Otorgar incentivos fiscales a los inversionistas, ahora desaparecidos y, peor, castigadores; crear con ello fuentes de empleo formal para absorber a casi el 60 por ciento de trabajadores en la informalidad, y dejar de subsidiar obras del primer sexenio de López en el poder, lo mismo que a Pemex, empresa que con la CFE se debe abrir al sector privado.
Hoy la disputa por casi las mismas razones es la de Guillermo Ortiz, mucho mejor dotado y experimentado en las materias que su contrincante el novel Edgar Amador, quien ante los argumentos técnicos brinda argucias ideológicas como respuesta.
Obvio. En la SHCP no se requiere a un ideólogo promotor de falacias y fantasías, como esa de que, por favorcito, nadie se atreva a cuestionar “los logros” (?) de la 4T.
El diagnóstico es fatídico para los cuatroteros. Un año más dilapidando en pensiones de un supuesto Bienestar y ya no tendrán nada que repartir.
Es año electoral. Y los socios del crimen organizado ya se niegan a entrar a la “coperacha” para sacar adelante al buey de la barranca del primer domingo del próximo junio.
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Aunque siempre se presenta adusta, seria y a veces hasta enojada…
… la conductora del programa de variedades cómico-político-musicales que se transmite por las mañanas desde Palacio Nacional de vez en vez se muestra bromista.
No se trata de que suelte carcajadas un tanto cuanto fingidas o más bien nerviosas, como sucedió cuando comentó información de Ramón Alberto Garza de que –como tituló Almodovar uno de sus grandes éxitos cinematográficos- estuvo al borde de un ataque de nervios la mañana del 1 de septiembre.
Tampoco esas sonrisas sarcásticas como cuando le preguntaron si consumía “de la verde”.
La más reciente y atronadora broma de Claudia Sheinbaum fue cuando, esta semana, dijo que se despojaría de su investidura -¿cuál?- para ponerse la cachucha de Morena.
Sólo faltó que alguien le respondiera que siempre la trae puesta: en sus mentiñeras donde ataca a opositores, defiende a sus narcopolíticos, miente sobre resultados de su fallida administración…
… y en los mítines en las entidades de la República, con “acarreados” de Morena, rechiflas a opositores y discursos que invariablemente forman parte de una campaña para reposicionar a su partido.
La broma: que es a chaleco… y gorra.
@AndySKBrown1
*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.
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